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Autoaceptación y rotura de esquemas, base del crecimiento personal

“Cuando creces, tiendes a que te digan que el mundo es como es. Tu vida es vivir dentro del mundo, intentar no golpear demasiado las paredes: intenta tener una vida familiar agradable, diviértete, ahorra un poco de dinero…, pero esa es una vida muy limitada”, afirmó hace unas dos décadas el cofundador de la exitosa Apple, Steve Jobs.

Para salir de los límites de esa vida diseñada por otras personas, lo primero que tienes que tener bien claro es que tu vida puede ser mucho más extraordinaria de lo que crees, sin importar en lo que trabajes o qué actividad hagas.

La clave está en quererte a ti mismo y dejar atrás el miedo a intentar algo que ninguna otra persona hace. Porque a fin de cuentas, como sugería el creador de productos que revolucionaron el mundo de la tecnología como el iPhone, “todo lo que te rodea que llamas vida estaba formado por personas que no eran más inteligentes que tú, y puedes cambiarlo”.

“Puedes influenciarlo… en el momento en que entiendes que puedes cambiarlo, que puedes moldearlo, eso es quizás lo más importante. Para deshacerse de esta noción errónea de que la vida está ahí y que solo vas a vivir en ella, en lugar de abrazarla, cambiarla, mejorarla… y dejar tu huella en ella”, aseveraba Jobs.

Pocas cosas causan tanta satisfacción como descubrirte a ti, pulsar tus potencialidades y hasta ponerte a prueba, a pesar de las adversidades de la existencia humana. Poco a poco comprendes que las otras personas son importantes en la medida en que lo decidas y que sus opiniones, si no son para impulsarte a continuar, mejor desoírlas.

La clave está en quererte a ti mismo y dejar atrás el miedo a intentar algo que ninguna otra persona hace.

Es un salto grandioso darse cuenta que te puedes elegir a ti mismo, sin sentarte a esperar a que otros te acepten, te promuevan, te seleccionen o simplemente te descubran en toda tu grandeza humana y profesional.

Con ello como base, dejarás de culpar a los otros y mejor aún, de ser un juguete de las circunstancias o de seres que lejos de contribuir al crecimiento propio o de los demás, solo son accidentes en el camino que vale superarlos.

La buena noticia es que en el mundo de las geniales Tecnologías de la Información y la Comunicación de nuevo tipo no tienes que esperar porque alguien diga que eres bueno. Verás que tú labor de hormiguita por esos canales te aportará un sinfín de satisfacciones e incluso, de oportunidades.

La telaraña de la Internet, aprovechada de manera eficaz y sin dar lugar a las dudas, te posibilita un acceso casi ilimitado a la información y a las personas de todas partes del mundo, en tiempo real muchas veces.

Claro que toda vía comunicativa implica riesgos, por eso valen las alertas para evitar las trampas del ego y de las redes sociales. Mas, disfruta de la oportunidad de intercambiar opiniones, de crear sinergias, de publicar tu trabajo y de divulgarlo a un público más amplio.

También puedes recurrir a las ventajas de la web para crear distribuir tu propia música, tus productos audiovisuales, publicidad u otros que te permitan atraer financiamiento o penetrar por puertas que creías casi clausuradas para ti en el orden profesional.

Por supuesto, en esta carrera contrarreloj vale no perder de vista la validez del juston time o método de justo a tiempo. En ella, lo único que te detiene eres tú, y tu predisposición para intentarlo y avanzar hacia metas superiores, con base en tu esfuerzo personal.

Según Jobs, el éxito proviene de hacer cosas o una sola cosa que nadie más está dispuesto a hacer, incluso simples o pequeñas. Ten en cuenta que haciendo lo que los demás o plagándote a la costumbre, solo lograrás el mismo resultado que las otras personas de tu entorno y estos no siempre son los más dignos de imitar.

De tal suerte, pruébate cada día a hacer algo de forma diferente y después de una semana verás que eres poco común. Y ya transcurrido un mes transitarás hacia escalas superiores que al final te habrán hecho excepcional y probablemente importante para muchos de los encargados de evaluar tus rendimientos.

Foto: Escuela Europea de Management.

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