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Más absurdos

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Los comunes mortales nos encontramos iniciando este 2018 en el medio de vendavales generados por otros seres humanos que usan su poder para agitar sus aguas. Por un lado, el movimiento mundial del políticamente correcto que busca desde cambiar la historia, hasta cambiar el presente dramáticamente, imponiendo normas y sistemas que condenan todo lo que consideran hostil, hasta promover aberraciones que consideran admisibles. Por el otro, quienes ven los peligros y amenaza a la libertad y luchan por preservarla.

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Por ejemplo la campaña contra los hombres derivada del #MeToo ha salido de proporción lógica y llegado al punto de que si un hombre invita a una mujer a salir más de una vez, eso es considerado acoso sexual. Si eso no es un absurdo, que alguien me diga que es acoso el invitar dos veces a una mujer a salir, cortejándola. Veremos para San Valentín si bajan las ventas de productos usados por hombres para expresar su interés en la mujer con la que quisieran salir para esa fecha. Tantas primeras citas creo que no sucederán jamás, por temor a que luego se voltee la señorita y diga que la acosó, si mañana el tipo le cae mal por el motivo que sea. Especialmente si es un hombre de cierta posición política, social o económica. Veremos si la industria de la moda refleja ese nuevo cambio y las mujeres dejan de vestir provocativamente.

En este clima es que ahora un tipo como Michael Wolff puede publicar un libro contra el presidente de la nación más poderosa del planeta, llena de historias que vendrían a ser fantasías, ya que según parece jamás logró llegar a Donald Trump, ni tener acceso a la Casa Blanca y lo que escribe suena como si hubiera tenido la entrevista y hubiera estado sentado al lado del mandatario a diario. Ya no existen límites. Se puede decir y poner en blanco y negro lo que quiera sin sufrir consecuencias legales porque hasta demandar por difamación parece políticamente incorrecto. Viene también a demostrar que no existe la mala publicidad. El libro pasó del 40 al 1 en los listados de ventas.

Parte de ese movimiento es el antisemitismo que ha sido demostrado por tantos hoy día en todos los rincones del planeta, incluyendo Guatemala. Ahora resulta que atacar el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel es políticamente incorrecto. Hay que apoyar el terrorismo palestino, apoyar a ISIS y demás psicópatas con bandera porque eso es lo que el movimiento apoya a nivel mundial, ayudado por los medios noticiosos tradicionales. Así como desde hace años CNN no muestra las decenas de misiles que son lanzados dentro de Israel, o los asesinatos sufridos por familias judías, igual no reportan que los líderes palestinos han usado como escudos humanos sus hospitales y escuelas llenas de pacientes y niños, respectivamente, para esconder sus armas y por eso esos edificios han sido bombardeados. Ni dicen que los pacientes palestinos frecuentemente deben ir a curarse a Israel, que los recibe gratis en sus hospitales. El tema seguirá candente por un tiempo más, hasta que otro escándalo sacuda los medios.

Interesante ver a los Estados Unidos sufriendo lo mismo que venimos sufriendo en Guatemala: la selectividad de la justicia, la ideología y afiliaciones políticas dominando las acciones de las instituciones del Estado, los medios como juez y jurado, y la omnipotencia de ciertos individuos y entidades que se creen por encima de la Ley. Es lo políticamente manipulado contra la verdad incómoda y políticamente incorrecta. Se refleja en todos los ámbitos. La administración Trump tiene su propia CICIG en el FBI.

TEXTO PARA COLUMNISTA
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