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A las puertas del festival circense

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Editorial

Los principios científicos se caracterizan porque se encuentran más allá de las declaraciones abstractas que caracterizaron el discurso político, y que han perdido significación por el abuso que se ha hecho de términos tales como “paz”, “libertad”, “equidad”, “justicia”, etc., gracias a los cuales se dice algo y se ejecuta exactamente lo contrario de lo que se enuncia. Existe una tendencia a definir a la política como un “arte”, lo cual contiene una parte de verdad, pues los cambios políticos realmente significativos obedecen a impulsos creadores de algunos líderes capaces de detectar cuáles son los “atractores” que el futuro tiene sobre la realidad del sistema en el cual están inmersos, y eso hace que grandes masas de población los apoyen en los cambios que proponen. Pero no es menos cierto que la voluntad política que genera estos cambios depende de un conocimiento cabal de los procesos que están ocurriendo en la sociedad y, si este conocimiento tiene el rigor de la metodología científica, tiene la capacidad para debilitar la resistencia al cambio que siempre van a ejercer los beneficiados por el actual Status Quo.

En el país del realismo mágico, se ha hecho costumbre la manipulación de masas por medio de los discursos políticos, de unos contendientes en procesos electorales y de otros grupos de presión con mayor o menor influencia en la población. Lo cierto es que tanto en procesos electorales, como en la lucha por el poder o influencia en la población, siempre los líderes tienden a utilizar el discurso como forma de influencia, aunque en la práctica sus palabras se queden en intenciones que nunca llegarán a cumplirse, así el caso de los dirigentes de las organizaciones de izquierda que durante la lucha armada, ofrecieron el cambio y al momento de la firma de los Acuerdos de Paz, no han sido capaces ni siquiera de unificar su propia ideología y métodos de trabajo.

En el caso de los politicastros tradicionales, estos se han especializado en ser los mejores representantes de la demagogia y hoy día debido a sus fallas y faltas a sus promesas, se ven envueltos en una lucha sin cuartel ante la toma del sector justicia por otro grupo de contendientes por alcanzar el poder, sin que a ciencia cierta les importe verdaderamente la población guatemalteca.

En ambos casos de grupos de presión, se ve objetivamente que la lucha por el poder sigue siendo su verdadero fin, sin importar el método para alcanzarlo, con lo cual se pasan llevando a todos los habitantes de este bello país, en el cual la peor parte siempre la llevan la mayoría de sus pobladores, al no ver posibilidad alguna de desarrollo, estabilidad y verdadera paz, siendo siempre el común de los ciudadanos el que pone las víctimas de los experimentos para la toma del poder.

¿Quién se beneficia realmente en la lucha estéril que llevan a cabo los diferentes contendientes por el poder?, ¿Será que alguno de ellos tiene realmente intenciones de luchar por el bien común de todos los guatemaltecos?, ¿Qué estrategias y tácticas, estarán fraguando o planificando los bufones, ujieres, patrones y dueños del festival circense de la política guatemalteca para este año?

No olvidemos que estamos a las puertas del inicio del festival político por alcanzar vía elecciones el poder o por incorporarse o ubicarse en posiciones privilegiadas, para formar parte de la jauría de cortesanos y cortesanas que visitarán y habitarán los palacios del gobierno que quede de turno.

En El Siglo, permaneceremos atentos para seguir contando la historia.

POR UNA NACIÓN LIBRE, JUSTA Y SOLIDARIA.

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