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Del petróleo en tres actos, al 2017

El tema petrolero ha sido objeto de la atención perenne de las autoridades del sector energía y minas, a lo largo de los años que hoy día, suman ya varias décadas. A este respecto, alusiones o preguntas de siempre en relación a estos asuntos, merecen alguna atención, ya que la curiosidad alimenta la buena o mala información. A continuación repasamos algunos detalles:

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Primer acto: la adjudicación, hace menos de diez años, de seis áreas denominadas “petroleras” para su exploración y/o su explotación. Se localizan, cuatro de ellas en Petén sur y dos en delimitaciones que abarcan Petén, Quiche, Alta Verapaz y Huehuetenango. Estas dos últimas, bajo contrato de tipo directo, significando esto, la obligación del contratista de perforar determinado número de pozos exploratorios, en los primeros tres años del contrato. Cuatro contratos para las áreas situadas en Petén, son del tipo indirecto; acá no se incluye la obligación de perforar pozos exploratorios. Anotamos que toda actividad de exploración y explotación de minerales, tal el caso petróleo, debe siempre tomar en cuenta el factor riesgo que va íntimamente asociado a los aspectos económicos y financieros de cada proyecto. Esto obliga al inversionista, a ir más allá de la metodología del retorno de la inversión y el valor actual, para considerar además, el valor monetario  esperado. Este último término se refiere a que, en la exploración o la explotación, resalta el cálculo más o menos como en los juegos de azar, basado en probabilidades. Habida cuenta del grado y calidad de la información con que el jugador, para el caso el inversionista, pueda contar. Para los contratos que asumen la obligación de perforar pozos exploratorios, ello implica desembolsos en decenas de millones de dólares; ventaja a su favor: las zonas de ubicación ya habían sido reconocidas con anterioridad, en  exploraciones efectuadas años atrás, aportando información técnica pertinente. Como a todo jugador, al inversionista se le auguraba buena suerte, deseo motivado entonces, sobre todo porque “Esa cartera (el MEM) calculaba una inversión de US$40 millones por área durante esos tres años.”(Prensa Libre 6 de julio, 2013. Pág.25).

Segundo acto: área adjudicada por el gobierno UNE/Colom, con un contrato aprobado por el PP/Pérez Molina, a cargo de City Petén, en Petén oeste; “Se tiene previsto… que en los próximos tres años, la compañía realice una inversión de US$30 millones en la etapa de exploración.” (el periódico, 27 de agosto, 2013. Pág. 10).

Tercer acto: Realidades o fumadas entre gobiernos: “…Guatemala y México buscan firmar un acuerdo para explotar áreas petroleras fronterizas; lo que incrementaría, en siete años, cinco veces la producción y los ingresos que percibe actualmente el país.”(Siglo21, 3 de septiembre, 2013. Pág.3). Cabía preguntarse acá ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿De dónde los insumos financieros y materiales? En próxima entrega, veremos las respuestas en base a la situación real,  a finales del año de 2017.

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