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Predicarle al coro

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Hace unos días leí una publicación en Twitter que decía: «No venimos a las redes sociales a convencer a nadie, simplemente compartimos nuestra opinión para que quienes piensan como nosotros no se sientan solos». ¡Qué fuerte! ¿No les parece que si se sienten solos es mejor ir a un psiquiatra, un psicólogo, un grupo de apoyo, hablar con amigo, un familiar, ir a la iglesia o algo similar? Las “redes sociales”, son la cosa más antisocial que existe y no nos engañemos, que perfectos desconocidos reafirmen nuestras creencias, no significa nada, no vamos a dejar de sentirnos solos.

En mayo de 2017 Evan Williams, uno de los fundadores de Twitter dijo: —Yo pensé que cuando todos pudiéramos hablar libremente y compartir información e ideas, el mundo sería automáticamente un mejor lugar. Estaba equivocado. — Y lo que sucede es que las redes sociales rompieron por completo el monopolio de la comunicación. Hoy, cualquier ciudadano con acceso a Internet, mediante el uso de las redes sociales, puede expresarse libremente. Pero eso incluye a todas las personas, sin excepción. Por lo que, si alguien tiene ideas racistas, las mismas causarán eco y repercusión en personas que piensan de forma similar. En efecto, no se sentirán solos, pero están como el pastor que le predica solo al coro.

“Definitivamente las redes sociales no son lo que sus creadores tenían previsto, pero es lo que es, y tenemos que aceptar las cosas como son”.

El problema, como bien apunta Niall Ferguson en un artículo publicado en The Times de Inglaterra, es que los creadores de las redes sociales, estudiaron ingeniería en sistemas y psicología en vez de estudiar historia. Y nos da el ejemplo de la imprenta y Martín Lutero. Cuando Lutero se pronunció en contra de la Iglesia, sus ideas, gracias a la imprenta, se pudieron propagar rápidamente, así como hoy se viraliza cualquier cosa por medio de las redes sociales. Durante el transcurso del Siglo XVI, las obras de Lutero ya contaban con más de cinco mil copias impresas. De nada hubiese servido en ese momento prohibir el uso de la imprenta, como de nada serviría censurar las redes sociales.  Ni las redes sociales ni la imprenta son malas, simplemente abren las puertas a la masificación de las ideas que antes habían sido monopolio de algunos pocos.

El ser humano es diverso, y es imposible unificarlo, ¡No hay dos personas iguales! Es una de las principales razones por las que el comunismo fracasó y parece mentira que todavía existan personas que no lo comprendan. ¿Es tan malo ser diferente? ¿Por qué seguimos buscando la igualdad? Nunca seremos iguales y me alegro de ello, ¿Quiere usted ser igual a su vecino? ¿Quiere ser igual a su suegro? Difícilmente, y si fuéramos todos iguales, el mundo sería tremendamente aburrido y monótono. Por eso, es ridículo pensar que hay quienes se molestan porque personas que piensan de forma distinta, tengan acceso a las redes sociales de la misma forma que ellos. Como bien apunta Javier Benegas, «la lucha contra lo que llaman “desigualdad” no debe basarse en la búsqueda de la igualdad de resultados sino en la facilidad de hacer». Y déjenme decirles que, gracias a las redes sociales, así como gracias a la imprenta en su momento, estamos en condiciones de igualdad. ¿No es eso lo que tanto desean? ¡Entonces no se quejen cuando la tienen!

Definitivamente las redes sociales no son lo que sus creadores tenían previsto, pero es lo que es, y tenemos que aceptar las cosas como son. El día que el ser humano cambie, dejará posiblemente de serlo para convertirse en otra especie, de eso se trata la evolución, pero aún no hemos evolucionado.

TEXTO PARA COLUMNISTA
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