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Emprendimiento e innovación marcan derroteros en América Latina

Emprendimiento América Latina

La proclividad a emprender proyectos innovadores y emprendimientos de todo tipo es cada vez más fuerte en casi todos los países de América Latina y el Caribe, región considerada por muchos como una de las más prometedoras del mundo en ese sentido.

Esta zona geográfica abarca una población superior a los 626 mil millones de habitantes y a juicio de expertos ello la hace muy atrayente para invertir, unido a la alta concentración de talento que posee y a la creciente masa crítica de consumidores a los que se les puede dar cada vez un mejor servicio.

El perfil de las personas que deciden poner en marcha su propio proyecto empresarial en estos países pertenece sobre todo a universitarios con talento y creatividad, entre cuyas principales virtudes destaca la ambición por escalar alto, pero con los pies en la tierra.

“El factor más importante de los emprendedores en Latinoamérica es su resiliencia y su paciencia. La buena noticia es que está llegando más capital a la región y los gobiernos están haciendo bien el trabajo”, afirmó la directora general de Xpand, fondo corporativo del grupo Clarín, Vanesa Kolodziej.

Aunque el consumidor latinoamericano es cada vez más exigente, distingue por su empeño en ejercer un papel activo en la transformación de las empresas. Ello es un elemento a favor, en un escenario, en el cual también conspiran beneficiosamente la heterogeneidad de las diferentes regiones y la voluntad de los gobiernos para impulsar el espíritu emprendedor entre sus conciudadanos.

Sin dudas, en los últimos años el sector público latinoamericano comenzó a jugar un papel clave en la promoción del emprendimiento y la innovación, probablemente alentado por el respaldo progresivo de muchas corporaciones que concientizaron la necesidad de contar con las autoridades como aliados para expandirse por el área.

La velocidad que marcan los nuevos tiempos, bajo el influjo de los progresos de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), obligó a muchos empresarios a reconsiderar la idea de innovar por separado y esto alentó una nueva modalidad de innovación abierta vía startups. Esto trajo consigo la búsqueda de nuevas maneras de hacer las cosas, bajo nuevas reglas, nuevas estructuras, estrategias adaptadas y más flexibles.

De acuerdo con el informe Doing Business 2018: Reformingto Create Jobs, del Banco Mundial (BM), México continúa siendo el país más favorable para hacer negocios en América Latina, seguido por Perú y Colombia.

Si bien la mitad de las 32 economías de la región implementaron reformas durante 2016, para un total de 398 en los últimos 15 años, estos países dieron pasos concretos hacia el mejoramiento de sus regulaciones comerciales con vistas a reducir la distancia respecto a los límites regulatorios globales.

América Latina

Fuente: CAF Emprendimientos en América Latina

“Las reformas implementadas por las economías de América Latina y el Caribe continúan mejorando el entorno de negocios para favorecer a los emprendedores”, afirmó el gerente del programa, Santiago Croci Downes, durante la presentación del estudio. Y consideró que en la misma proporción en que se extienda el impacto de estas reformas, es probable que el sector privado cobre mayor dinamismo y ello impulse el crecimiento económico de la región.

En el ámbito de Centroamérica, Costa Rica y El Salvador tienen los lugares más privilegiados -61 y 73 en el ránking mundial, de manera respectiva-, seguidos por Panamá (79), Guatemala (97), Honduras (115) y Nicaragua (131).

Más El Salvador acaparó buena parte de los elogios en esta ocasión, por cuanto introdujo cuatro reformas durante el año precedente. Entre estas el mejoramiento de la fiabilidad del suministro eléctrico, mediante la introducción de un sistema más eficiente para el manejo de los cortes de electricidad y mantenimiento; y la facilitación del pago de impuestos de las empresas, gracias a la creación de una plataforma en línea, que permite presentar las declaraciones de impuestos y efectuar los pagos.

Otros cambios implementados por el Gobierno del llamado pulgarcito de Centroamérica fueron distinguidos en el informe Doing Business como manejo de permisos de construcción y comercio transfronterizo.

También de este lado del mundo recibieron aplausos por su desempeño en este orden República Dominicana y Jamaica (con tres iniciativas cada uno), así como Bahamas y Guyana (con 2 reformas cada 1).

El documento emitido por el BM expresa que las economías latinoamericanas lograron reducir significativamente el tiempo requerido para abrir una empresa, a partir de la introducción de sistemas en línea, de la simplificación de procedimientos, y de la creación de ventanillas únicas para el registro de empresas.

Hace 15 años era preciso invertir 78 días para este proceso en la región, pero en la actualidad basta con unos 38 en promedio. A pesar de esa reducción, alertaron los especialistas, el promedio actual es todavía muy superior al mundial, de 20 días.

Las desventajas en América Latina están emparentadas con un desempeño poco satisfactorio en el pago de impuestos (126), el registro de propiedades (118) y la apertura de empresas (116). Pero también con el hecho de que para cumplir con las obligaciones tributarias establecidas por ley se deben efectuar, en promedio, 28 pagos al año, para lo que se requieren alrededor de 332 horas.

Pese a los obstáculos, algunos organismos reconocen a países como México, Colombia, Chile y Argentina, porque están promulgando nuevas leyes para estimular la creación de startups o empresas emergentes. Entre ellas, ayudas financieras, exención de impuestos, programas de mentoring y lanzamiento de nuevos espacios de coworking.

La apuesta clara desde los gobiernos gira por lo general en torno al desarrollo de las tecnologías de la información, turismo, movilidad, energía, salud y agricultura. Estas son las industrias que más oportunidades presentan en términos de innovación, al mismo tiempo que crecen los proyectos orientados a proseguir impulsando la transformación de las ciudades.

Quizás por eso de la tradición, en América Latina existe una fuerte cultura de miedo al fracaso y de aversión al riesgo, pero las cosas están cambiando y los emprendedores apuestan cada vez más por poner en marcha sus propios proyectos pensando en global.

El ecosistema está vivo y desde los gobiernos, las instituciones académicas, las agencias de innovación y los fondos de inversión se está apostando por un cambio de chip: las startups vinieron para quedarse.

La mejor noticia es que con esta corriente cobró rango natural ver a mujeres agricultoras, operadoras de maquinarias, empresarias, científicas, ingenieras, médicas o desempeñando otros tipos de trabajos que en el pasado eran considerados cosas de hombres. De tal suerte, pareciera que van quedando atrás las visiones jerárquicas asociadas al machismo y a la discriminación hacia el género femenino.

En la actualidad, la actividad de ellas tiene un impacto positivo en la economía centroamericana, sobre todo en el ámbito de los negocios, la agricultura y la industria. Aunque muchas todavía subsisten con escasos salarios como empleadas domésticas, vendedoras de mercados o cuidadoras de niños y adultos mayores, muchas veces sin remuneración en efectivo.

Datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señalan que la tasa de población femenina activa mayor de 15 años en esta región aumentó en los últimos tiempos: El Salvador 50%, Costa Rica 47%, Guatemala 42%, Honduras 48%, Nicaragua 50%, Panamá 51% y República Dominicana 52%. Ello puede redundar en que, a medida que aumenten las necesidades de cubrir puestos laborales, las mujeres cuenten con más oportunidades de trabajo.

Por ahora, ellas aparecen como creadoras de servicios o vendedoras de comercio y mercados (42.2%), trabajadoras no calificadas (22.4%), oficiales, operarias o artesanas (10.6%) o bien, técnicas y profesionales de nivel medio (7.1%), precisan los informes del organismo internacional. Y añaden que más de una cuarta parte son líderes del sector empresarial, 18% del grupo tiene un papel destacado en organismos y otro 12% realiza aportes en el campo político.

El Observatorio Centroamericano de Desarrollo Social (OCADES) advirtió que la igualdad y la equidad de género en la región que abarca el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) presenta un gran desafío, debido a que las mujeres poseen una menor autonomía económica, y su participación laboral se estancó un 53%.

Para técnicos y activistas vinculados a este y otros organismos, la discriminación por cuestiones de género es un factor negativo que denigra y oprime, pero mirado desde otra perspectiva puede estimular un movimiento positivo de empoderar a las mujeres alrededor del mundo.

Las empresarias representan un número significativo, alrededor del 20% del total de empresas en Centroamérica, pero los desafíos que enfrentan son similares a sus semejantes en todo el mundo.

Particularmente en esta área geográfica, ellas chocan con la falta o escaso acceso al financiamiento, a la información y la capacitación, a los mercados, a la tecnología y la innovación, a la toma de decisiones y al conocimiento de la globalización y liberalización económica.

El financiamiento prevalece como el mayor obstáculo, aseguran muchas de ellas, porque “pareciera que bancos y empresarias no hablan el mismo idioma”. Eso frena la modernización de sus empresas y sus capacidades para competir en condiciones de igualdad dentro de los mercados nacionales e internacionales.

Para colmos, los gobiernos en carecen de políticas crediticias concretas favorables al sector femenino y son escasas las iniciativas estatales eficaces orientadas a su desarrollo personal y como emprendedoras.

Es como si todavía la sociedad latinoamericana condicionara a las mujeres a encargarse del cuidado, la crianza y la responsabilidad personal del hogar y la familia, más que a su capacitación y la información. Sin embargo, la participación en este tipo de actividades es un gran laboratorio, es un aprender y desaprender técnicas y estrategias de mercadeo y negociación.

Tal experiencia engloba un sesgo de género significativo, ya que tradicionalmente es un proceso, en el cual los hombres estuvieron envueltos desde su niñez y cuando ellas entran en los sectores de negocios son las recién llegadas, por lo que deben redoblar sus esfuerzos y aprender la cultura propia de las negociaciones comerciales.

Paralelo a esto, la liberalización y globalización comercial intensificó nuevas formas de actividades de mercado y las obligó a desarrollar redes de contactos empresariales, estrategias de negociación, y tácticas para ingresar en la arena económico-política del sector empresarial.

Sin dudas, las pequeñas y medianas mujeres empresarias de la región soportan la economía globalizante con la esperanza de estar en una fase de transición, que las llevará a una nueva etapa de crecimiento y sostenibilidad, a hacerse suficientemente fuertes para competir en igualdad de condiciones. Pero otro desafío que tienen por delante es la innovación.

El 56.5% de las empresarias centroamericanas realizó una innovación empresarial, relacionada con innovación tecnológica, la mejora en los procesos administrativos y en la infraestructura. La necesidad de modernización, de competitividad, de eficiencia y de eficacia en los procesos internos y externos de la empresa, de acceder a nuevos mercados y productos, de cambiar de imagen y adquirir mayor eficiencia, es lo que las motivó.

Mas a pesar de todos esos retos, alrededor del 90% de las decididas a emprender negocios consolidaron sus proyectos, y desarrollaron habilidades y destrezas plurifuncionales, para seguir atendiendo sus negocios sin descuidar a sus familias, lo que las distingue en buena parte de los casos de sus contrapartes masculinos.

De acuerdo con la directora de Seaya Ventures, Beatriz González, “en Latinoamérica está pasando lo que ha sucedido ya en España en los últimos años, que los fondos son cada vez más grandes y pueden hacer inversiones más robustas para apoyar a los emprendedores. El momento no podría ser más interesante para invertir en la región”.

A pesar de los hilos históricos que unen a las economías de esta región con la de su vecino más cercano, Estados Unidos, lo nuevos tiempos trajeron mayor apertura para capitales de otras partes del mundo y en particular de España.

El país ibérico cuenta con una gran oportunidad, no solo porque devino el principal inversor en este continente, sino también por compartir el mismo idioma y contar con la confianza de haber trabajado en los distintos mercados durante décadas.

Empero, ello no excluye la presencia de empresas de otras partes del mundo, que atraídas por las múltiples fortalezas de los países latinoamericanos y caribeños insisten en expandirse por la región.

Foto: Pulso social
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