El Siglo

Estamos en el inicio del año 2018

Y es bueno revisar las acciones interesantes que realizamos durante el año 2017 y si vale la pena se deberían repetir para este año que apenas lleva algunas horas de haber iniciado. Las obras buenas llevan felicidad y agradecimiento de quien las recibe. Los quehaceres que hicieron llorar a otras personas, aquellos hechos que provocaron algún sufrimiento a otro o las acciones que quitaron algo a alguien no deberían de repetirse porque seguirán provocando dolor.

Las y los guatemaltecos debemos asumir el compromiso de practicar en familia hechos que hagan del hogar un espacio seguro, lleno de amor, que permite generar y acompañar las ilusiones de las hijas e hijos. El hogar debe ser un lugar donde es común una sonrisa, un saludo, los abrazos y las expresiones que hablan de admiración y respeto para cada uno de los miembros de la casa. Es urgente hacer un esfuerzo por desterrar de la vivienda la violencia, el desprecio, la humillación y otros hechos que causan sufrimiento.

Necesitamos compatriotas que se preocupen por el bienestar y desarrollo de la zona, del barrio, del cantón, de la aldea, del municipio y todo el país. Todos necesitamos de todos y la comunidad es el mejor lugar para aportar por ese bienestar común. Hay que cuidar parte o todo lo que ayuda a sostener la vida en sociedad tal el caso de las fuentes de agua, los bosques, las áreas verdes y los animales del monte. Hay que tirar la basura en su lugar, disminuir el uso de contaminantes del medio ambiente y buena organización para orientar el trabajo comunitario por su bienestar.

Las familias que viven en las áreas rurales deben continuar con el uso de los conocimientos que les ha permitido sobrevivir por muchos años, son conocimientos que sirven para cultivar, tener crianza de animales domésticos, hacer sabrosos platos de comida, sembrar frutales y cómo cuidar otros seres vivos. Pero también sirve la apertura a conocimientos que vienen de otros pueblos y culturas porque complementan los propios de la comunidad. Hay que mantener en el tiempo todo lo que ha permitido producir para la alimentación familiar.

La población en edad escolar tiene el derecho de disfrutar de un ambiente adecuado, del acompañamiento de papá y mamá para momentos de lectura en casa, de contar con oportunidad de establecer relaciones interpersonales con todas y todos, de tener ocasiones para comprobar la aplicación de las teorías vistas en clase con los hechos de su entorno. Además, deben tener momentos de reflexión sobre la relevancia de los conocimientos que se usan en la comunidad con el objetivo de apreciar y mantener lo propio. Cada familia debe tener claridad que la educación escolar es uno de los medios que trae como consecuencia el desarrollo personal y el de los pueblos.

A los pueblos de Guatemala, se les agradece el esfuerzo por interesarse en el estudio de su historia, el análisis de los conocimientos, tecnología y valores con que cuentan, qué factores limitan tener mejores condiciones de vida, qué hechos limitan su participación en el esquema político del país y porqué están excluidos de muchas oportunidades. Es tiempo que el liderazgo con que cuentan los pueblos asuma el compromiso de orientar a todos los miembros con el objetivo de que aporten a tener el país que todos deseamos, multilingüe, democrático e intercultural.

En fin, que el año 2018 nos dé la oportunidad de pensar en sí mismo, de apreciar y respetar las demás personas, de identificar y aportar para el crecimiento de Guatemala y el de cada uno los pueblos con una buena dosis de comprensión y armonía.

Sandra Hernandez | Siglo.21
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