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Qué nos dejó el 2017

 

Cuando uno hace un análisis muy superficial de la situación en el país, es muy fácil darse cuenta de los grandes problemas que aquejan a nuestra sociedad.

El primer lugar, lo ocupa la problemática económica, que ha incrementado el número de pobres y de extremadamente pobres en el país, lo que a la vez  ha obligado a emigrar a los EEUU y a otros países a millones de guatemaltecos en busca de mejores condiciones de vida, uno de cada cinco hogares en Guatemala recibe remesas de EEUU, las cuales en este año sobrepasaran los 8,000 millardos de dólares y es debido a estas remesas que la economía del país no ha colapsado, ayudas económicas que son enviadas a nuestro país por una fuerza laboral  que reside en los EEUU, de manera legal e ilegal de la cual el 87 por ciento son hombres solos y son el sustento familiar.

En segundo lugar el problema de la inseguridad y la violencia, que independientemente que se quiera ver desde los diversos ángulos en los  que se puede  abordar, criminal, social o económico, al final del día  el producto es el mismo,  muertos, extorsiones, tráfico de drogas, de personas y armas, sin visos de solución en el corto plazo.

Y en tercer lugar la falta de condiciones de vida que el Estado es incapaz de mejorar para la gran mayoría de guatemaltecos, falta de acceso a la educación, a la salud y al trabajo, independientemente del lugar que ocupe en la agenda de gobierno estos presupuestos, la realidad es que no ha habido una mejoría franca en estos temas.

Esa gran inmigración de hombres y de mujeres de nuestra sociedad en busca de un mejor futuro se manifiesta hoy en miles de hogares disfuncionales, familias desintegradas, jóvenes que no estudian ni trabajan y viven de las remesas que les envían sus padres, las que paradójicamente  constituyen un freno en la búsqueda de oportunidades por parte de las nuevas generaciones, aunque estas ayuden al sostenimiento de la economía nacional.

En los temas de inseguridad y violencia, solamente puedo afirmar que si las condiciones de vida de los guatemaltecos no cambian y  los jóvenes no tienen acceso a oportunidades, cada vez tendremos mayores niveles de criminalidad y de violencia y que para  controlar los niveles de inseguridad es indispensable entender que es  un proceso de mediano y largo plazo.

Un pueblo sin educación, es un pueblo manejable y sin libertad, la educación debe de constituir  el pilar fundamental del desarrollo de la persona y de nuestra sociedad, si queremos cambiar como sociedad eduquemos a nuestros niños y jóvenes.

GUATEMALA NECESITA DE SUS MEJORES HOMBRES Y MUJERES PARA RESCATARLA.

TEXTO PARA COLUMNISTA
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