El Siglo

En la puerta de un año nuevo

El gran Víctor Hugo, relata en su obra Los Miserables, las decadencias e infortunios de los más desposeídos de una sociedad en transición, durante la revolución francesa, pareciera ser que, en el país del realismo mágico, se retrata cada día el padecer de los miserables, en una sociedad desgarrada por la injusticia, el odio, la sed de venganza, el hambre, la injuria y la no observancia del debido proceso, realizada por las mismas autoridades encargadas de la persecución penal.

El humano sometido a la necesidad extrema es conducido hasta el límite de sus recursos y al infortunio para todos los que transitan por este camino.

Trabajo y salario, comida y cobijo, coraje y voluntad, para ellos todo está perdido. La luz del día se funde con la sombra y la oscuridad que entra en sus corazones; y en medio de esta oscuridad el hombre se aprovecha de la debilidad de las mujeres y los niños y los fuerza a la ignominia. Luego de esto cabe todo el horror. La desesperación encerrada entre unas endebles paredes da cabida al vicio y al crimen.

Parecen totalmente depravados, corruptos, viles y odiosos; pero es muy raro que aquellos que hayan llegado tan bajo no hayan sido degradados en el proceso, además, llega un punto en que los desafortunados y los infames son agrupados, fusionados en un único mundo fatídico.

Ellos son Los Miserables, los parias, los desamparados. Que relata Víctor Hugo en su obra del mismo nombre y que los guatemaltecos pareciera que vivimos como pan diario, sin que a nadie le importe que esta sociedad cada día se pierda más en el escenario fatídico de la obra que se lleva a la vida real.

¿Cómo los guatemaltecos hemos permitido, que grupúsculos minoritarios se adueñen e impongan su voluntad en el espacio de la administración de la justicia? Denigrando, atropellando y acusando sin fundamento alguno, a sus enemigos políticos, so pretexto de la lucha en contra de la corrupción, de la que ellos mismos son parte importante pues para muestra, no se realiza persecución legal alguna en contra de los casos Odebrecht, Transurbano, venta de pasaportes y otros emblemáticos, que fueron protagonizados por personajes que hoy día se dan baños de pureza, cuando tienen un pasado bastante obscuro.

En El Siglo, estamos dispuestos a continuar con nuestra labor principal que es CONTAR LA HISTORIA, sin sesgos, seguros de nuestro papel histórico para alcanzar una nación libre, justa y solidaria y no descansaremos hasta lograr la construcción de una Guatemala en la cual todos seamos parte del beneficio del bien común, en donde sea aplicada la ley por igual, sin distinción de clases sociales y compadrazgos, en donde exista una verdadera República con sus organismos de pesos y contrapesos, sin imposiciones de ninguna especie y donde prive el estado de derecho.

Para el nuevo año, deseamos que todos se levanten que nadie se quede atrás, y caminaremos juntos hacia la búsqueda de un futuro mejor para nuestros hijos, realizando un periodismo independiente, apegado a la verdad y con la denuncia respectiva acerca de los malos procesos y malos guatemaltecos, que cometan cualquier anomalía en contra de nuestra nación.

FELIZ AÑO NUEVO, POR UNA NACIÓN LIBRE JUSTA Y SOLIDARIA.

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