El Siglo

Reflexiones de fin de año

Hace un par de días caminaba por la sexta avenida de la zona uno en busca de ropa para estrenar mañana treinta y uno de diciembre, como lo marca la tradición  en nuestro país y quizás en la mayoría de países del planeta, para recibir bien el año nuevo según el código que rige la sociedad de consumo.

Hacia frio, la tarde estaba gris, según el servicio de pronóstico del tiempo del INSIVUMEH, los últimos días del año serian marcados por las bajas temperaturas producto de los frentes fríos propios de la época.

A mi paso vi a muchas personas rodeando a cantantes urbanos, hombres y mujeres que con guitarras, chinchines, congas y una melodiosa voz, hacían para  los transeúntes las delicias para el alma y el corazón, con sus canciones del recuerdo: boleros y baladas de esas que llegaron para quedarse.

Observe también pinta-caritas, malabaristas, magos, payasos y una serie de artistas que tiñen de mágicos colores estos días especiales de fin de año en que algo privativo toca nuestro ser íntimo, algunos dicen que es el espíritu de la época, yo pienso que es Dios el que nos recuerda que debemos ser más humanos y que debemos reconocer a nuestros semejantes, entre ellos a los que luchan a cada minuto, a cada hora y todos los días en la sobrevivencia de un mundo más hostil, más corrupto, más impune, más violento y más injusto.

Y en ese transitar por la sexta avenida surgieron una serie de reflexiones relacionadas a las fiestas de fin de año.

Me recordé de algo que leí hace mucho tiempo y que decía que hasta que uno no sienta la verdadera alegría de la época de fin de año, esta no existe. Esa alegría se puede manifestar en la sensación de conciliación existencial que se experimenta cuando uno comparte lo que no le sobra y  pienso que esa vivencia es fundamental para todos. Todo lo demás es superficial, apariencia, adorno, bullicio, publicidad.

Esta celebración no debe ser un momento, ni una estación en el año, sino un estado del ser social. Valorar la paz, la justicia, el amor y la equidad es comprender el verdadero significado.

Desde esta columna mi deseo porque el 2018 esté colmado de bendiciones y éxitos para todos y cada uno de los guatemaltecos.

.
.