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Adiós al 2017

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Termina un año más, el 2017.  Para cada persona ha sido un año diferente, posiblemente para algunos su mejor año, para una gran mayoría en el país ha sido un año lleno de difícil, como si estuviéramos estancados queriendo que las cosas cambien, pero no terminan de cambiar para mejorar.  Pero la vida sigue y es momento de meditar lo que ha sido el año y prepararnos con metas para el siguiente, el 2018.

Un año que ha sido problemático para Guatemala por un par de resoluciones nefastas que la Corte de Constitucionalidad y la Corte Suprema de Justicia emitieron deteniendo dos proyectos enormes, millonarios, que ya estaban funcionando.  Esto hizo que las inversiones de capital se detuvieran, especialmente las extranjeras, comprometiendo seriamente el futuro económico del país.  Uno de los casos. Oxec I y II, fue resuelto ya a base de muchos millones de pérdidas.  El otro, el de la Mina San Rafael, sigue causando pérdidas millonarias a los inversionistas y desempleo a sus trabajadores.  Lo triste de esta irresponsable acción de las Cortes es que comprometen seriamente el futuro de los pobres de este país.

Ha sido un año de mucha polarización política e ideológica.  Un presidente que no ha sido bien asesorado ha emitido resoluciones que sólo lo han desgastado como la de declarar Non Grato a Iván Velásquez.  Aunque se lo mereciera, no era la forma de hacerlo por las consecuencias posteriores que eso significó para el presidente.   Lamentablemente hemos caído en la dependencia de la CICIG que debió haber sido temporal mientras se fortalecían nuestras propias instituciones.

Aunque han ido mejorando las estadísticas sobre los homicidios, la percepción de la falta de seguridad sigue en la boca de todos.  Este es otro factor, robos, extorsiones y asesinatos que también contribuyen a ahuyentar las inversiones extranjeras.  Se gasta en muchas otras cosas que no son prioridad y a la Seguridad y Justicia se les da a cuentagotas.

Finalmente, la inacción del gobierno paralizada por el miedo a hacer las cosas que debe hacer, miedo a firmar permisos (que no deberían existir, pero los tenemos), atrasan enormemente el desarrollo del país.   Una burocracia temerosa de demandas porque no saben hacer las cosas bien, contribuyen a frenar el crecimiento económico.  Los emprendedores quieren trabajar, pero los permisos, trámites y burocracia lo atrasan y hasta lo impiden.   Por esto, el país está lleno de informalidad.  Y esta informalidad no termina de consolidarse para legalizarse y ser más fuerte.

A pesar de estos problemas que hemos tenido en este año, problemas que considero graves, el país sigue creciendo por inercia.  Ese crecimiento es mediocre, pero nos demuestra que el guatemalteco es emprendedor, crea, trabaja, produce, a pesar de todo lo que el gobierno hace por impedirlo.  Muy lindas las palabras del presidente, los diputados y los jueces y magistrados, pero sus acciones son contrarias a las mismas.  Han perdido el norte.

Este país necesita desregulación y menos trámites y permisos, menos intromisión estatal para que recuperemos las inversiones extranjeras y locales (muchas de las locales se están yendo) y podamos recuperar el crecimiento económico.  Sólo así los pobres tendrán esperanza de mejorar su nivel de vida.

Quedan tres días para que acabe el 2017.  Aprovechemos para meditar sobre este año y lo que debemos cambiar.  No sólo del gobierno, también de nosotros mismos, de nuestras vidas.  Hagamos nuestra lista de las prioridades para el 2018 y arranquemos el próximo año con entusiasmo, más fuerza y mucha alegría.

Feliz año nuevo a todos.

TEXTO PARA COLUMNISTA,
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