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México: Craso error

DIVI FILIUS

La expresión ´craso error´ es una forma indirecta de tributo al general romano Marco Licinio Craso quien pasó a la inmortalidad por cometer un fatal error. En el 53 A.dC, en la batalla de Carras, el general Craso intentó derrotar al ejército de los partos.  Su ambición de poder le costó la pérdida de casi 20,000 hombres, la esclavitud de 10,000 de sus legionarios, la muerte de su hijo y, la propia.   De allí entonces, queda la expresión. ´craso error´ para referirse a la ejecución de acciones equivocadas que encaminan a la desgracia total. Ese precisamente podría ser el apelativo (craso error) para referirse a la nueva ley de seguridad aprobada recientemente por la cámara de representación federal en México.

A más de una década del inicio de la ´guerra contra el narco´ vale preguntarse: ¿Qué va a cambiar con esta nueva ley de seguridad?  Pues nada, no cambiará nada.  Hay que reconocer que con respecto al problema de seguridad,  nada ha mejorado con la presencia de los militares en el espacio público: Los cárteles no han sido derrotados en términos militares y la violencia no ha menguado. Las cifras del sexenio son clarísimas. Por lo tanto, es ridículo intentar ´regular judicialmente´ lo que es inoperante desde ya en la práctica. Habría que preguntarse además: ¿Están hechos los ejércitos para sumarse a la estrategia antinarcótica?  No, no están diseñados para ello y el único resultado asegurado es que al acercarlos al narco, el narco les corrompe.

Otra pregunta, no menos compleja ¿Están diseñados los ejércitos para apoyar en tareas de seguridad interna? Para empezar, todo depende de la arquitectura institucional.  A diferencia del caso guatemalteco donde el ejército está facultado constitucionalmente para garantizar la soberanía externa e interna,  en México la Constitución es muy clara al apuntar que en tiempos de paz ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar (artículo 129 constitucional). Esto se relaciona directamente con el artículo 29 constitucional que regula la suspensión de derechos fundamentales en el país para que el Ejecutivo, con aprobación del Congreso, pueda hacer frente a situaciones o estados de emergencia.  En razón entonces que el narcotráfico no es una amenaza externa,  el país no ha sido invadido y por lo tanto se encuentra ´formalmente´ en tiempo de paz.   Es decir,  es inconstitucional tener a los milicos fuera de los cuarteles pero esta situación tiene más de una década de estar vigente.

De allí entonces nace esta ley de seguridad que intenta regular la presencia militar pero con serios cuestionamientos por parte de sociedad civil y Naciones Unidas. Falla al ser incapaz de distinguir entre la noción de seguridad interna y seguridad nacional.  Ambos conceptos se meten en la misma canasta y entonces resulta que una ley que debiera regular con claridad ´lo que sí y lo que nó ´ pueden hacer los militares hace todo lo contrario: Les quita los candados judiciales.  Esta nueva ley de seguridad tiene un enorme parecido con el estatuto anti-terrorista colombiano (2003) y que por suerte, no fue ratificado por el senado de dicho país.   Dicho estatuto  establecía, entre otras cosas, la posibilidad de allanamientos, interceptaciones y registros sin previa orden judicial.  Pues precisamente esto se reproduce en la nueva ley de seguridad mexicana, lo que hace pensar que esta ley de seguridad interior en una caballo de Troya para darle a México a una ley ´anti-terrorista´ que militariza el espacio público.

En el momento en que los actos de los militares no están sujetos al poder de la ley civil,  estamos en un escenario de militarización.   No hay otra forma de verlo.   Están jugando con fuego.

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