El Siglo

De las megatendencias sociales y su impacto en la era digital

Con el afianzamiento del proceso globalizador comenzó a hablarse con mayor frecuencia de las megatendencias, dirección que toman de manera simultánea varios aspectos de la sociedad, cuyo impacto es perceptible a un segmento importante de la población por un largo tiempo.

Esa suerte de fenómenos recurrentes, que suelen manifestarse en el ámbito de la tecnología, de los sistemas de producción, nuevos productos, preferencias de consumo, comportamiento u otros, pueden llegar a convertirse en parte de la cotidianeidad y hasta marcar el rumbo de nuestras vidas.

Cuando están visibilizadas las megatendencias se hace más fácil la previsión de los acontecimientos que pueden transformar la vida social y los mercados, pero también surge la posibilidad de utilizarlas, de modificarlas o atenuarlas y de actuar en consecuencia.

Asimismo, remarcan los especialistas, el análisis de estas ofrece información que permite detectar oportunidades de negocio, de acuerdo con el potencial de desarrollo de clusters regionales existentes o futuros, es decir, de agrupaciones de empresas e instituciones relacionadas entre sí, pertenecientes a un mismo sector o segmento de mercado, próximas geográficamente y que colaboran para ser más competitivas.

Pero también facilita la utilización de la red existente o potencial de conocimiento, así como la búsqueda de productos nuevos de alto valor agregado con gran potencial.

Investigadores del Grupo de Desarrollo Regional del Tecnológico de Monterrey, México, consideran que en esta época prevalecen como megatendencias sociales el consumidor ecológico; la educación personalizada, vitalicia y universal; la idea del mundo como un gran centro comercial, la gestión de bienes y gobernanza global, la mercadotecnia personalizada, la nueva estructura demográfica y familiar, la salud tecnológica y la virtualidad cotidiana.

Como es de suponer, la primera alude a las personas con estilos de vida saludables que prefieren productos menos contaminantes, orgánicos y comportamientos respetuosos del medioambiente. Estos consumidores poseen una conciencia verde, o sea, creen firmemente en la urgencia de evitar el impacto de los contaminantes en la salud personal y social, el calentamiento global y el agotamiento de los recursos no renovables.

De tal suerte, este grupo de la población es la que está generando una mayor demanda en el consumo de alimentos naturales u orgánicos; el aumento del uso de las energías alternativas, de la producción de bienes y servicios más ecológicos. También, estas personas están alentando la transformación progresiva en las formas y estilos de vida. Incluso, entre quienes parecen menos preocupados por el cambio climático o todo lo que de algún modo está cambiando a su alrededor en virtud de la incidencia negativa de la especie humana.

La oportunidad de negocio responde a una demanda y ello se traduce en productos y servicios. Fuente: Tecnológico de Monterrey, México

Con su actuación, los consumidores ecológicos están motivando variaciones progresivas en la agricultura y los alimentos, en la generación y aprovechamiento de la energía, en la manufactura y en la industria automotriz.

Para los empresarios y productores de todo tipo, vale considerar que este grupo social aspira, en buena medida, a encontrar en los mercados frutas, verduras y hortalizas orgánicas, opciones de turismo ecológico, prendas de vestir orgánicas, ciudades más apegadas a los cánones del diseño ecológico y casas y edificios acondicionados para recibir mejor la energía solar, biocombustibles, vehículos híbridos y alimentos hidropónicos para bebés.

Si bien estas personas no necesariamente coinciden con quienes procuran una gestión sustentable de bienes y gobernanza global, muchas de ellas aparecen vinculadas a esa megatendencia; relacionada con la confluencia de elementos culturales, tecnológicos, políticos, económicos, geográficos y demográficos de carácter global en la concepción, generación y consumo de bienes y servicios.

La hemorragia de Tratados de libre comercio, el crecimiento exponencial de las Tecnologías de la Información y la Comunicación y las políticas públicas con un enfoque en la educación, son algunos de los detonadores de esta corriente, que redundó en la aparición de nuevos procesos y actores como participantes en la distribución internacional de los recursos, la conformación de estados trasnacionales, y el aumento en la cooperación multilateral y de las empresas que hacen tercerización (outsolders).

Las telecomunicaciones, la electrónica y computación, el comercio y la logística constituyen las principales áreas de influencia de esta alternativa, la cual incide también en el gobierno y la economía. Al mismo tiempo que propulsa la transformación de las oficinas en espacios virtuales, etiquetas electrónicas para marcar productos, sistemas de seguridad para transacciones virtuales, portales de gobierno electrónico, sistemas de sincronización de información satelital y sistemas inteligentes de logística internacional.

Asociado a esto prevalece la visión del mundo como un gran centro comercial, gracias a la impronta de las tecnologías de telecomunicaciones e inalámbricas que propiciaron enlazar aparatos personales con medios electrónicos de compraventa de productos y servicios.

Los detonadores de esta megatendencia fueron el Internet, apertura de los mercados, medios de comunicación, facilidades de crédito al consumidor y globalización cultural en el amplio sentido del término. Todo ello está impulsando a pasos agigantados el giro hacia el comercio global libre, a la estandarización de productos, de idiomas y monedas, y al comercio en línea o dinero electrónico.

Como resultado, ganan terreno las novedades en el ámbito de las telecomunicaciones, la electrónica y computación, el comercio global y la informática. De ello saltan a la vista un sinfín de oportunidades para los sensores de proximidad para pagos electrónicos sin contacto, los traductores automáticos, los sistemas de pago no convencional (mensajes desde celular, códigos BIDI), los dispositivos para transmisión de datos (compras), los sistemas globales de manejo de inventarios y las tiendas virtuales.

Paralelo a esta megatendencia, avanzó la proclividad a realizar estudios superiores de Mercadotecnia personalizada, es decir, dirigida a una persona en particular o a grupos de personas en correspondencia con el género, edad, educación, origen étnico, nivel cultural o intereses, a partir de la utilización de publicidad personalizada para la venta en línea.

La evolución de Internet y de la inteligencia artificial, la mejora en los servicios de logística y la creación de nuevas formas de pago, están en el sustrato de esta corriente; que está provocando la creación de nuevos segmentos de mercado; la demanda de productos con características específicas, acorde con necesidades individuales y cambio en las tecnologías de producción masiva a tecnologías de producción ligera.

El impacto de esta megatendencia es más fuerte en el área de telecomunicaciones y en el comercio, pero además en la industria,  mercadotecnia, y la inteligencia de negocios. Como resultado, cada vez se expanden más las tiendas virtuales, los teléfonos móviles con dispositivos de comunicación satelital, los sistemas de reconocimiento de patrones de compra, el desarrollo de sistemas de entrega, la producción de experiencias multimedia, los equipos móviles para la transmisión y manejo de imágenes de texto y voz, así como los servicios de red inalámbrica ubicua.

En tanto de la virtualidad cotidiana prácticamente todo está dicho. En nuestro tiempo casi es impensable que alguien pueda prescindir de los canales de la red; por cuanto prácticamente todos los círculos familiares, sociales, trabajo,  educación, arte, cultura, entretenimiento y los ejercicios políticos se realizan o están atravesados en su desarrollo por medios digitales.

La globalización, internet, estandarización de patrones de vida y el desarrollo de las tecnologías de información y comunicaciones, generaron la aparición de nuevas comunidades virtuales, de empresas globales, nuevas formas de comunicación y educación a distancia. Y ello impactó directamente en las telecomunicaciones, en el comercio, en la medicina, en la enseñanza y hasta en la forma de hacer gobierno.

La telemedicina y los servicios de digitalización de documentos, imágenes y música, así como los cursos, carreras y maestrías en línea, los servicios para comunidades virtuales y de control informático (filtros, firewalls, antivirus, etcétera), son algunos de los ejemplos de oportunidades que ofrece esta opción. A ello se suman las películas en tercera dimensión, los dispositivos de navegación, los videojuegos y la realidad virtual para arquitectura y diseño, entre otros.

Paralelo a estos procesos también ganó forma una nueva estructura demográfica y familiar en los países, por los cambios en el comportamiento respecto a los roles familiares, miembros, matrimonios homosexuales y conformes con las culturas autóctonas, por solo citar algunos. El nuevo papel de la mujer en la sociedad, el incremento de los procesos migratorios, de la esperanza de vida, y la asunción y respeto a nuevas formas y estilos de vida, llegó a esta megatendencia, como consecuencia, de la cual, existen nuevas demandas por grupo de edad, nuevos comportamientos familiares, mayores exigencias para los profesionales de la salud, novedosos esquemas de apoyo familiar y hasta nuevos patrones de gasto.

La aparición de este fenómeno trajo aparejada la transformación progresiva de los modos de entender la salud, nutrición, vivienda y educación, al mismo tiempo que alentó la proliferación de servicios orientados a proporcionar tratamientos médicos y estéticos contra la vejez, dispositivos médicos implantables, alimentos funcionales, tratamientos de fertilidad, sistemas para vida apoyada (assisted living), sistemas de ahorro para el retiro y la construcción de hogares para suplir la demanda de personas con necesidades especiales.

Por su parte, la relativa a la salud tecnológica está emparentada con el cuidado de esta a partir de la utilización de las nuevas tecnologías para resolver problemas capaces de reforzar el cuidado del cuerpo y alargar la edad promedio de vida con mejor calidad. Esto conllevó al avance del modelo de e-Salud (prevención, diagnóstico y tratamiento con sistemas electrónicos), a la reducción de costos y a la expansión de las soluciones hasta lugares más remotos (telemedicina), a los cambios en las pirámides poblacionales, y al debate sobre la clonación y generación de tejidos humanos.

De igual modo, incidió en la Biotecnología, en la Nanomedicina, en la Electrónica y computación y otras esferas; en tanto alentó la producción de medicamentos personalizados, de dispositivos de autodiagnóstico y automonitoreo de enfermedades crónicas, la práctica de cirugías teledirigidas, la regeneración de órganos y tejidos, además de la creación de órganos artificiales, prótesis e implantes biocompatibles.

Mientras que la educación personalizada, vitalicia y universal es la megatendencia social que alude a una educación más equitativa, de mayor flexibilidad en su acceso, independiente del tiempo y el espacio, basada en el desarrollo de capacidades para la adaptación.

Como las anteriores, esta nació y creció al calor de los progresos tecnológicos y de los cambios en la demanda del mercado laboral y la virtualización. Y sus principales aportes son la flexibilización en los procesos de trabajo, del acceso a los conocimientos, y a nuevos modelos y nuevas situaciones de enseñanza-aprendizaje.

Con base en lo expuesto, nadie podría albergar dudas de que las megatendencias son fuerzas de carácter global capaces de transformar el futuro de la humanidad, porque lo mismo impactan los negocios que las economías, las industrias, sociedades y a las personas. Por ello es fundamental no perderlas de vista en su individualidad y menos, en la estrecha relación que existe entre unas y otras en su accionar.

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