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El país que queremos

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Editorial

Al acercarse el final del año, los guatemaltecos podemos hacer un balance de los acontecimientos ocurridos a lo largo del 2017 y en este caso, no podemos pasar desapercibido el incremento de la violencia, el estancamiento de la economía, que algunos teóricos denominarán desaceleración económica, la polarización política e ideológica alimentada por grupos de poder, además de la pobreza generalizada y el descontento de muchos ocasionado por la inactividad en torno a decisiones que no caminan, mientras existe una aceleración de los casos mediáticos en torno a la justicia.

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En el juego del micro poder existente en Guatemala, hay preguntas sin respuesta y respuestas no deseadas por algunos involucrados en el game of thrones, que se ha desatado por alcanzar el poder político, en las actuales circunstancias, muchos duermen el sueño de los justos y, justos pagan por pecadores, la guerra se ha trasladado de lo rural a lo institucional, y es en esa guerra en la que siempre los muertos o víctimas las pone la gran mayoría de los habitantes del país del realismo mágico.

Parece ser que a nadie le importa la desnutrición, el hambre, el retroceso en el nivel y la calidad educativa, curiosamente en este escenario, ayer la comisión técnica del Congreso propuso dar trámite al denominado indulto presidencial, retomando el clamor de muchos guatemaltecos en torno al tema de la pena de muerte, mientras las organizaciones de derechos humanos se oponen a la aplicación de esta, otros luchan porque sea aplicada.

En El Siglo no tomamos partido en torno al tema, solamente somos los que contamos la historia y para ello no podemos dejar de ver los diferentes escenarios y contar los hechos y opiniones vertidos por los protagonistas del asunto en cuestión. Sin embargo, el clamor popular sigue siendo que dicha pena sea aplicada.

Las preguntas del caso son: ¿A quién le importa o no la aplicación de la pena capital? ¿Será verdaderamente esta un disuasivo ante tanta atrocidad cometida por la delincuencia común y organizada? ¿Será que los encargados de la investigación, persecución penal y los administradores de la justicia, estarán claros de la necesidad o no de su aplicación? Mientras concluye el 2017, para la agenda de inicio del próximo año ya existen varios temas pendientes en el Legislativo, comenzando por la elección de su Junta Directiva, y otros muchos que los harán pasar a la historia como los que protagonizaron el estancamiento, la injusticia o el resurgimiento de la NACIÓN que todos anhelamos.

Vale la pena poner en la mesa de discusión, si estamos dispuestos a luchar por el bien común, el desarrollo para todos, el crecimiento económico, o pasaremos el agua a la espera de la destrucción de lo que hemos denominado
NUESTRA NACIÓN.

Repensemos el país que queremos y estamos dispuestos a construir y defender, para que no quedemos como los habitantes que se dejaron arrebatar una nación que nos ha cobijado y nos ha permitido vivir en un ambiente que nosotros mismos hemos creado y estamos destruyendo ante la indiferencia.

POR UNA NACIÓN LIBRE, JUSTA Y SOLIDARIA 

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