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Un cuento de terror

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Editorial

A lo largo de la historia de la ciudad de Guatemala, han ocurrido hechos y se han contado historias, desde las Leyendas de Guatemala, de Miguel Ángel Asturias, La calle donde tú vives de Héctor Gaitán, las que cuenta el gran maestro Celso Lara y las que nos contaron nuestros abuelos y abuelas, durante generaciones. En todas ellas hay algo de ficción y verdad, por ello han sido denominados cuentos o leyendas urbanas o de campo como prefiera llamárseles.

Lo cierto es que hoy día, después de que la cultura de violencia se ha enraizado en los guatemaltecos, por un motivo u otro, estas leyendas se quedaron cortas, pues los hechos de terror que hoy suceden a diario en nuestras ciudades, han rebasado la ficción y se han convertido en algo hasta morboso para muchos el ver asesinatos, baleados, muertos por arma blanca y el colmo, cuerpos descuartizados, a lo largo y ancho de la ciudad de Guatemala y el distrito metropolitano que lo conforman los municipios de Guatemala, Mixco, Villanueva, Palencia, San José del Golfo, Amatitlán, San Raymundo, Chuarrancho, San Pedro Sacatepéquez, San Juan Sacatepéquez, San José Pinula, Santa Catarina Pinula.

La violencia ha traído consigo, hambre, dolor, luto y más violencia a los hogares guatemaltecos y ha logrado la proliferación de estructuras delictivas que iniciaron por defensa de intereses grupales y poco a poco se fueron transformando en organizaciones del crimen organizado, sin que a las autoridades encargadas del control de estas estructuras operen o actúen de acuerdo a su mandato para mantener el orden y la paz en cada uno de sus distritos asignados.

El odio, terror y la incertidumbre se han convertido en la comida diaria de los habitantes de esta macrocéfala ciudad de Guatemala y todo el distrito metropolitano. Mientras las autoridades encargadas de la persecución penal y la administración de justicia, juegan tuero para ver quien domina más, sin importarles que los seres humanos que habitamos esta urbe, nos enfrentemos a sus deficiencias, irresponsabilidades, errores y por qué no decirlo su indiferencia por los hechos que no son capaces de controlar y perseguir adecuadamente.

Todo cuento o leyenda tiene un final feliz o no, lo cierto es que mientras no se tomen acciones para contrarrestar y controlar los altos niveles de violencia, esta pasará factura a los responsables de ella o a los indiferentes ante ella.

Guatemala está urgida de cambios, para alcanzar lo mandatado en nuestra carta magna, que reza luchar por el bien común.

¿Qué esperan las autoridades para actuar de forma inmediata eficiente y eficaz? ¿Esperarán tal vez a que a ellos, o a su propia familia los conviertan en víctimas de la violencia incontrolable? ¿Qué futuro queremos y podemos dejar a nuestros hijos, si no actuamos para contrarrestar esta cultura de violencia?

Las necesidades son muchas, la tarea es titánica, pero mientras no exista una voluntad política para actuar y contrarrestar el mal, NADA CAMBIARÁ. ¿Por qué en vez de ejecutar justicia selectiva, el MP y la CICIG, no se dedican a perseguir las estructuras paralelas del crimen organizado? ¿Por qué en vez de dedicarse a realizar shows mediáticos, no se dedican a depurar o investigar tantos casos de impunidad?

Como todo cuento tiene un inicio y un final, el final de este cuento está llegando a su fin y será la historia quien determine si durante este mandato, el Ministerio Público y la CICIG, realmente operaron de acuerdo a su razón de ser o se prestaron a tapar el sol con un dedo, para realizar cambios sin que nada cambie.

POR UNA NACIÓN LIBRE, JUSTA Y SOLIDARIA.

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