El Siglo

¿La solución?: Las remesas

Cualquiera que hubiera vivido en Centroamérica a principios de los 70 no estaría sorprendido porque Guatemala se conociera como el país superavitario de la región. Además, era el líder en exportaciones y crecimiento económico. Las inversiones en infraestructura, educación y salud, que podrían convertir a este país en uno de los más desarrollados de América Latina parecían ser sustentadas con la producción nacional y las exportaciones. ¿Qué pasó en tres décadas para que la tendencia se revirtiera?

En la actualidad, el Concejo Monetario Centroamericano (CMCA) informa que Guatemala sigue líder en exportaciones, con cerca de $9 mil 322 millones a octubre, pero Costa Rica le sigue de cerca con $9 mil 279 y Panamá con aproximadamente $8 mil 440, son los mayores exportadores de la región. Ahora Costa Rica es el país superavitario del istmo. Aquí, Guatemala tiene una vía de escape. Las remesas de familiares del extranjero, que es una entrada de dinero que podría ser fuente de financiamiento para el desarrollo, o convertirse en un grave riesgo para la seguridad ciudadana.

“Si a esas familias se les proporcionara un plan de preparación profesional podrían invertir esos recursos para su futuro”.

Según informa el Banco de Guatemala, las remesas vienen creciendo aceleradamente en los últimos ocho años. De representar US$4 mil 127 millones en 2010, en 2017 se acercan a US$7 mil 472 millones. Casi el doble en 8 años. Eso representa una importante entrada de recursos al país. Las remesas son casi el 40% del total de ingresos de dólares al país. En promedio, las remesas aumentan en un 8.9% anual.

Los datos del CMCA, con ligeras variantes nos informan de las remesas en Centroamérica. Hasta octubre del presente año, Guatemala tiene ingresos de remesas de US$6 mil 826 millones, El Salvador US$4 mil 122 millones y Costa Rica US$259 mil.

Guatemala supera ampliamente al resto de países de la región en ingresos de divisas. Aquí se abre una profunda laguna gris. Si el país contara con una estrategia nacional de desarrollo clara, podría establecer una visión para concentrar esos recursos y orientarlos a la producción y el trabajo. Las familias que reciben esos recursos pueden simplemente depositarios en cuentas bancarias y consumirlos. Lo que genera riesgos para la nación.

La disyuntiva es clara. Si a esas familias se les proporcionara un plan de preparación profesional podrían invertir esos recursos para su futuro. Ya fuera en proyectos de educación y salud actuales y futuros o generando proyectos de inversión en pequeñas y medianas empresas. Esto generaría generaciones nuevas más capacitadas y con visión de progreso. También los recursos invertidos en proyectos de desarrollo podrían generar recursos para infraestructura económica y social del país.

Si solamente se depositan en bancos o financiera, eso puede generar mayor concentración del capital en pequeños grupos ya privilegiados. Con el agravante de que importantes grupos de jóvenes, que reciben estas remesas las dedican al consumo y no tienen incentivos para trabajar o estudiar.

En Guatemala se tiene la oportunidad de construir una sociedad abierta, sin corrupción gubernamental y delincuencia. Solo hay un problema, si en verdad queremos avanzar.

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