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¡Feliz Natividad chapines!

Según el diccionario, Natividad significa nacimiento, en especial el de Jesucristo. Por eso es que la Natividad es la celebración más importante de los cristianos, a pesar de ello, el verdadero significado de esa celebración a veces se nos escapa debido a que en hogares cristianos y no cristianos, estamos familiarizados que en esta época nuestras celebraciones giren en torno a Santa Claus, árboles de Navidad, regalos, tamales, ponche y cohetillos.

La Natividad es el invento más grande del mundo y aunque todos la celebran, no hemos terminado de comprender por qué se hace y ahora Santa Claus, ese hombre de rojo ha ocupado el lugar del niño Jesús. Esta fiesta celebra el nacimiento del Dios que tomó forma humana y que cambió la historia del mundo, pero ahora desatendemos invitar al cumpleañero. Olvidamos que el nacimiento de Cristo no fue el de un hombre ordinario, sino que el más extraordinario del mundo, el que vino a dividir la historia en dos, en un antes y un después.

“La Natividad es el invento más grande del mundo y aunque todos la celebran, no hemos terminado de comprender por qué se hace y ahora Santa Claus, ese hombre de rojo ha ocupado el lugar del niño Jesús”.

Muchos opinan que esta festividad no tiene bases bíblicas y se aleja de las escrituras pues se convierte en una actividad mercantilista. Aunque no se trate de la fecha exacta en que Jesús nació, la Natividad o Navidad (como usted prefiera) debe convertirse en la invención para poner el nombre de Jesús en la boca de todos, lo cual no es una tarea fácil. Hablar de las cosas de Dios a muchos les parece aburrido, cursi u odioso.

No obstante debemos ir más allá, es decir el nombre de Jesús en la boca de todos, no debe de ser el único reto. Por eso te propongo, que fomentes que la Navidad se convierta en un momento para que enseñemos el verdadero propósito de esta fecha y el motivo de este alumbramiento que es la salvación del mundo, lo cual nos debe llenar de bienestar y esperanza para el futuro a recorrer.

La Natividad debe ser la fecha en que se celebre que Jesús nació y transformó la historia del mundo, pero especialmente la ocasión que nos muestre un nuevo camino para empezar de nuevo. No es casualidad que la Navidad se celebre una semana antes del año nuevo, es que Dios nos brinda esa valiosísima oportunidad para que preparemos nuestros corazones y que Él reine en nuestra vida para que nos desarrollemos bajo su luz para cambiar todo aquello que no resultó bien e iniciemos un nuevo ciclo con una buena actitud creyendo en sus promesas y su amor.

La celebración universal de la Navidad no debe ser solo un momento para compartir en familia, sino que además debe de transformarse en tiempo de renovación del alma humana para hacer el propósito de dejar atrás el pasado, resurgir a la luz con un sentido espiritual que llene de amor y esperanza nuestros corazones y así cerrar de la mejor manera el año y que tengamos el acceso a sembrar buenas semillas con el afán de cosechar sus frutos para el año que se aproxima, pero especialmente la Natividad nos ofrece la coyuntura para que la cálida presencia de Jesús nos inunde de bendiciones, de amor, de felicidad y de paz y que esa estrella de Belén nos señale el nuevo sendero.

TEXTO PARA COLUMNISTA

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