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La preciosa libertades

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Es un tesoro que muchos sólo extrañan cuando ya no la tienen. Muchos de los acontecimientos en nuestro país hacen entrar en pánico a quienes defendemos y atesoramos la libertad, ante todo, por ver lo que sucede en muchos otros lugares. Quien no aprende de ejemplos ajenos, está condenado a repetir los mismos errores.

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Es inconcebible como hoy día, en pleno Siglo 21, la libre emisión del pensamiento sea selectivamente defendida, o más bien, manipulada. Si es en contra del Presidente, en contra del que quizás tiene más bienes materiales, es aceptado decir cuanta oprobio, falsedad y veneno plazca a quien emite el concepto. Pero si se trata de decir algo a quienes tienen una visión de Guatemala dónde la libertad sea sólo para unos, entonces se es corrupto, ladrón o mal guatemalteco. La libertad no debiera conocer simpatías ni antipatías, ideologías o sentimentalismos. La libertad únicamente implica responsabilidad y respeto, que son de doble vía.

Lo sucedido al Diputado Fernando Linares Beltranena, con el retiro de su inmunidad por haber osado emitir una opinión, guste o no, contraria a lo que la santa inquisición a la Tortrix decide, es una muestra más de esa manipulación de la libertad que estamos viviendo. Pero peor aún, lo que ha sucedido a él puede suceder a quien quiera que se atreva a opinar algo contrario a los sacrosantos verdugos. Hoy fue él, mañana cualquiera de nosotros columnistas, que resultemos incómodos a quienes tienen en su agenda eliminar la libertad en Guatemala para llevarla a ser otra Venezuela. ¿Quién sigue? Todo aquel que defienda el mantenimiento del orden constitucional, la igualdad ante la Ley, la certeza jurídica y el Estado de Derecho, es corrupto.  Mientras los magistrados de la CC, siguen intocables.

No son chapinismos, son verdades. Y sólo lo vemos quienes estamos dentro de esta olla y tenemos nuestra libertad que perder, no quienes la ven desde fuera parados en un sólo ángulo.

En los 70s, durante la guerra, uno escuchaba que “los militares” no dejaban a los intelectuales hablar, y sin embargo, el país funcionaba, crecía y existía inversión en infraestructura (vean los puentes que aún funcionan muy bien en distintos puntos del país y tienen hasta placa de cuando fueran construidos). En estos tiempos, al Presidente Constitucional de la República, nos caiga como nos caiga, se le dice cualquier cantidad de oprobios, ya no digamos a los comunes mortales como los analistas que nos atrevemos a opinar, nos levantan falsos, etcétera, sin consecuencias. ¿Eso los hace correctos? No lo creo.

Antes era el Ejecutivo o el Ejército, hoy es el Organismo Judicial el cundido de sacrosantos hipócritas a la Savonarola. Así, no hay combate a la corrupción que valga.

Repito, queremos administración de justicia sin ideología, igual para todos. Queremos libertad de expresión con responsabilidad y ética. Queremos reglas claras, concisas y eficaces, no burocracia retrógrada, obtusa e ineficiente. Reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, a la Ley de Compras y Contrataciones del Estado, para empezar.

TEXTO PARA COLUMNISTA

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