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Casi al cierre de 2017, desempeño macroeconómico

El desempeño macroeconómico de un país está determinado por el nivel que alcancen indicadores tales como la inflación, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), el estado de las inversiones, el tipo de cambio de la moneda respecto al dólar, las tasas de interés y otros, entre los cuales destaca el déficit fiscal.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), dependencia de la Organización de Naciones Unidas, este último -también conocido como déficit presupuestario o déficit público- pudiera cerrar al término de diciembre en 1.5 puntos porcentuales con relación al PIB, lo cual supondría un incremento respecto al 1.1% reportado al concluir el 2016.

Téngase en cuenta que este indicador describe la situación en la cual los gastos realizados por el Estado superan a los ingresos no financieros, en un determinado período, casi siempre de un año.

De tal suerte, la traducción para el común de los mortales sería que el Estado de Guatemala -entiéndase poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial- volvió a gastar o a consumir más de lo asignado para su funcionamiento y esta tendencia promete mantenerse durante el próximo año, por cuanto continuará vigente el Presupuesto General de Ingresos y Egresos del Estado para el Ejercicio Fiscal 2017.

Durante este año la política fiscal en el país estuvo marcada por el bajo nivel de ejecución del presupuesto de la administración central del Gobierno, cuyos ingresos totales prácticamente no crecieron en los primeros 9 meses (0.04 %). Esto fue atribuido por los expertos al descenso de los ingresos no tributarios (-10,1 %), por cuanto los ingresos por concepto de los impuestos aumentaron, aunque de manera ligera (0.67%).

Asimismo, los ingresos de capital se redujeron considerablemente (-17,5 %), mientras que los gastos totales aumentaron en 0.9 puntos por el incremento de los gastos de capital (8.6 %).

En tanto, la deuda pública externa ascendió 3.1 % en los primeros 9 meses y representó un monto equivalente a 11.1 % del PIB. Contrario a esto, la interna alcanzó un monto equivalente al 12.6 % del PIB, para una expansión de 9 % respecto a igual período de 2016.

Por su parte, el superávit de la cuenta corriente de la balanza de pagos podrá alcanzar 1.4 % del PIB, con lo cual quedará por debajo del 1.5 % registrado en el año precedente; y la inflación interanual llegará a 4,5 %, o sea, dentro del rango fijado como meta por el Banco de Guatemala (BANGUAT, de 3 % a 5 %).

Para los especialistas de la CEPAL, el consumo individual continúa siendo el principal motor de crecimiento de la economía guatemalteca, en buena medida estimulado por la dinamización de las remesas que mantienen su tendencia alcista.

Desde 2016 los ingresos de divisas por concepto de esas transferencias rompieron un récord histórico, al superar los 7 mil 159,967.6 millones de dólares; y aunque todavía queda por cerrar el dato con el total del mes en curso, es un hecho que el indicador rebasará los 7 mil 471,908.1 millones al terminar 2017.

Según el BANGUAT, al concluir noviembre los envíos de dinero de la población migrante a sus familiares en el país ascendieron a esta última cifra y ello de por sí rompe la marca establecida con antelación. Este incremento de enero a noviembre, equivalente a 15.3 puntos porcentuales respecto a igual etapa del año anterior, muestra la tendencia al alza del indicador e inclina a pensar en que ello pudiera continuar pese a las políticas antiInmigrantes desplegadas por el gobierno de Donald Trump.

Pero más allá de las remesas, ejerció su impronta la formación bruta de capital fijo, concepto macroeconómico utilizado en las cuentas nacionales que mide el valor de las adquisiciones de activos fijos nuevos o existentes menos las cesiones de activos fijos realizados por el sector empresarial, los gobiernos y los hogares, sin considerar las empresas no constituidas en sociedad.

Otro aspecto considerado por los expertos fue la política monetaria, la cual continuó marcada por una orientación acomodaticia. En ese orden, destacó el organismo regional, la tasa de interés líder siguió inalterablede enero a septiembre y hacia finales de ese mes el tipo de cambio nominal llegó a 7.28 quetzales por dólar, para una apreciación interanual de 2.35 %.

Dato relevante es la acumulación de reservas internacionales netas, que hasta octubre de 2017 llegó a 11.494 millones de dólares, es decir, 2.334 millones de dólares más con relación al cierre de 2016.

El Balance Preliminar de las Economías de la región, señala, además, que la expansión de la economía guatemalteca apenas llegó a 3.2 % este año, apenas un poco más de lo reportado 12 meses antes (3.1).

No obstante, la CEPAL cree posible que para el venidero esta cifra llegue a 3.5 puntos como resultado del impulso constante de la demanda interna, sobre todo por el consumo privado, el incremento del gasto público en el mejoramiento de la infraestructura.

Sin embargo, a pesar de los buenos augurios, la falta de consenso en el Congreso para la aprobación del proyecto de presupuesto para 2018 y la obligada continuidad del vigente desde diciembre del pasado año, pudiera redundar en algunos ajustes en los pronósticos al punto que el déficit fiscal pudiera llegar hasta 1.8 %.

Por consiguiente, valdría considerar que más allá del Gobierno, la economía pudiera verse impactada de varias formas y ello al final siempre recaería en los bolsillos de la población, sobre todo de la más vulnerable por sus bajos ingresos.

A fin de cuentas, un déficit fiscal producto de un gobierno que gasta mucho eleva la demanda total de bienes y servicios en la economía y esto tiende a elevar los precios, es decir, a generar presiones inflacionarias que a la larga estiran la cuerda hasta poner en jaque a personas y empresas.

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