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Entendiendo la amenaza nuclear II

Seguimos el tema que hemos enfocado, sobre los notables cambios en la operatividad ofensiva como modo de hacer la guerra, debidos estos al aparecimiento de las armas nucleares. El significado de  todo esto, se manifestó en una total permuta del empleo de los ejércitos y el armamento, en el enfrentamiento de fuerzas armadas de naciones contrincantes.

Al hilo de la historia de los conflictos, cuando  desembocados estos en la agresión de naciones  enfrentadas, las estrategias se llevab  an acordes a los supuestos de su conclusión hacia esquemas gana-pierde o tal vez gana-gana, este ultimo dado el caso de una acordada interrupción del conflicto,  para avanzar a un estado de concesiones mutuas negociadas. Situaciones de “guerra convencional” que hoy por hoy, tienden a tornarse interminables, como puede corroborarse por ejemplo, en conociendo la naturaleza y desarrollo de los conflictos en el medio oriente, estimulados por intereses de las grandes potencias ( Irak, Afganistán, Siria, Palestina-Israel…)

Todo lo contrario, la amenaza nuclear se reviste de una cara de conveniencia que se denomina “Deterrence” en idioma ingles y “Disuasión” en castellano. Adopta esto a la vez, toda una serie de estratagemas para la disuasión, tales la demostración de fuerza, como el caso de los exhibicionismos al desfilar Corea del Norte grandes misiles intercontinentales o de otra parte, la reciente y divulgada puesta en operación por la armada estadounidense (la US Navy) del nuevo portaviones Gerald Ford, impulsado por dos centrales a base de energía nuclear, desplazando cerca de las cien mil toneladas métricas y operado con una dotación de poco más de cinco mil hombres. Entendido que en estos casos, tanto misiles como naves cuentan con capacidad ofensiva para el empleo de armas nucleares, lo cierto es que estos usos no son para ponerlos en práctica, habida cuenta  de limitaciones que definen de por sí, las realidades que plantea el armamento nuclear. Entre esas realidades tenemos:

Se tiene por cierto que por primera vez en la historia, las armas nucleares ofrecen la posibilidad de destruir a un país, incluso antes o sin que necesariamente, alguno de los contrincantes haya vencido o destruido las fuerzas armadas del otro.

Los actuales métodos de ataque, hacen que frente a las armas nucleares, las formas de  la defensa física mediante el resguardo en diferentes tipos de refugios, sean totalmente inefectivas. El hecho es que el “explosivo nuclear” constituye el “arma absoluta” ante la cual, y esto al extremo por demás sabido, que no hay defensa ante su potencia y devastadora capacidad destructiva. Acá confluyen, esa inmensa capacidad destructiva, asociada a los medios de su lanzamiento, múltiples y sofisticados por la tecnología cibernética de punta.

Por demás mencionar que hoy, más que nunca antes a lo largo de la historia de la humanidad, la población civil queda totalmente expuesta como parte del objetivo del ataque. Tal las dolorosas consecuencias de las explosiones en Hiroshima y Nagasaki en 1945. Continuaremos.

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