El Siglo

Educación de los derechos humanos

A raíz de la Declaración Universal de los Derechos Humanos se instaló un compromiso internacional de respetar y garantizar los derechos humanos. Para que tal propósito se cumpla es necesario que los humanos, entiéndase las personas, nosotros, se necesita educar en derechos humanos.

Dicha declaración en sus consideraciones reconoce que para cumplir con su objetivo es necesario entablar acciones contra el desconocimiento de estos derechos inalienables: “Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias”.

Además, agrega “Considerando que una concepción común de estos derechos y libertades es de la mayor importancia para el pleno cumplimiento de dicho compromiso [el asegurar, en cooperación, el respeto universal y efectivo de los derechos y libertades fundamentales del hombre]”.

“Cualquier medida que impida el conocimiento de los derechos humanos atenta contra las personas –irónicamente sus derechos fundamentales-”.

La promoción de los derechos humanos, a través de pautas educativas, es fundamental como acción contra el desconocimiento de los derechos humanos. El desconocimiento de nuestros derechos permite que aquellas personas que abusan del poder mantengan un estatus de tiranía y opresión.

En ello se inspira este primer instrumento de reconocimiento universal de los derechos humanos: “Declaración Universal de Derechos Humanos como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción.”

Una Guatemala con desconocimiento de los derechos humanos estará condenada a repetir los mismos errores. Cualquier medida que impida el conocimiento de los derechos humanos atenta contra las personas –irónicamente sus derechos fundamentales-.

La promoción y educación de los derechos humanos no puede estar sujeta a un sesgo ideológico, condicionada por creencias religiosas, ni mucho menos.

La decisión tomada por la Corte Suprema de Justicia de no permitir la circulación del Manual de Derechos Humanos, Derechos Sexuales y Reproductivos y Atención de Embarazos de Niñas y Adolescentes constituye un grave precedente para la promoción y educación de los derechos humanos. Independientemente de los derechos sobre los que se pretenda socializar con el manual, ningún derecho debe ser restringido para su conocimiento.

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