El Siglo

Comercio de la muerte in crescendo

Lanzamiento de un Misil KN-11 (Pukgukson-1) desde un submarino. Foto: Agencia Telegráfica Central de Corea.

Contrario a lo que podría esperarse, luego de un sinfín de campañas intensas y acciones desarrolladas contra el comercio de armas en el mundo, la venta de artefactos mortíferos, de todo tipo, ascendió por primera vez en 6 años y a un nivel de 374.800 millones de dólares en 2016.

Especialistas del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI) atribuyeron el repunte a la implementación de nuevos programas nacionales de armamento, a las operaciones militares en marcha en varios países y a la creciente demanda por tensiones regionales persistentes.

En ese orden mencionaron los conflictos en el Medio Oriente, la tirantez en el Mar del Sur de China, y la percepción de la amenaza de Rusia a sus vecinos.

El informe anual de la entidad pacifista precisó que el incremento en las ventas durante el período analizado fue de 1.9 puntos porcentuales con relación a 2015 y que las empresas productoras y comercializadoras de armamentos de Estados Unidos y de Europa Occidental controlaron el 82.4% de las transacciones.

De acuerdo con el documento, difundido este 10 de diciembre, 38 firmas estadounidenses fueron las más beneficiadas en ese sentido en un ranking de 100, por cuanto abarcaron 57.9% del comercio total y vendieron por valor de 217.200 millones de dólares. Al menos 4% más por las operaciones militares transoceánicas y la compra de grandes sistemas de armas por otros países.

Entre las compañías del país norteamericano que más despuntaron aparecen la Lockheed Martin, Boeing y Raytheon. Pero estas son apenas algunos ejemplos de las que con su accionar hacen que Estados Unidos continúe siendo, por mucho, el mayor exportador de armas del planeta.

Durante el último lustro, ese país acaparó 33% de todas las exportaciones, seguido Rusia como segundo mayor proveedor y por China, en el tercer puesto.

Las provisiones estadounidenses de ese tipo llegaron en ese lapso a más de un centenar de países, el 47% al Medio Oriente, sobre todo a Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Turquía.

Desde modernos aviones equipados con bombas hasta armas de bajo calibre. Foto:Sitios Argentina

Conforme con la directora del programa de armas y gasto militar del SIPRI, Aude Fleurant, “Estados Unidos entregó muchas armas en 2016, tanto caras como estratégicas, sistemas de misiles, tecnología de vigilancia y navegación”.

Tal es el peso de Estados Unidos en el comercio mundial de armas, que con un giro de su política sería suficiente para modificar la tendencia, destacó la experta.

Sin embargo, las empresas europeas occidentales presentaron una facturación similar a la del 2015, con 91,600 millones de dólares, aunque las ventas de las corporaciones rusas subieron a 26,600 millones, para un 3.8% más interanual y un 7% del total mundial, según el informe.

El documento refiere, además, que entre los considerados productores emergentes -Brasil, India, Turquía y Corea del Sur-, este último sobresalió con un alza de 20.6 puntos porcentuales.

IMPORTACIONES

Si bien el texto destaca que los proveedores lograron elevar sus dividendos durante estos años, vale reparar en que los principales compradores fueron quienes a la larga contribuyeron a alcanzar esos niveles.

Arabia Sauditay Qatar, por ejemplo, aumentaron su arsenal en 212% y 245%, de manera respectiva. Por esto y más, es comprensible que las importaciones de armamento de los países en Medio Oriente llegaran a los 86 puntos porcentuales de 2011 a 2016.

Para Fleurant el disparo de las compras de armamentos y del gasto militar en esa región está emparentado con la creciente prosperidad petrolera y por ello es previsible que en algún momento pueda caer en picada.

“Los contratos de armas se tardan mucho tiempo en concretarse. Lo que ahora vemos son las entregas que se pactaron hace años, cuando los precios del petróleo estaban altos”, explicó la investigadora y aseguró que la reciente caída en los precios del hidrocarburo llevará inevitablemente a un descenso en este renglón en la región.

También hacia el sudeste asiático también viajaron mayor cantidad de armas importadas en los pasados cinco años, en buena medida por las disputas territoriales en el mar del Sur de China, donde se cruzan rutas cruciales para la navegación marítima, así comoricas reservas de petróleo y gas.

Esto explica el porqué en el transcurso de la historia tanto China, como Taiwán, Vietnam, Filipinas, Malasia y Brunei, hicieron reclamos territoriales sobre las islas en esa zona geográfica. Mas la conflictividad cobró fuerza desde 2014, después que China convirtiera bancos de arena en islas, las equipara con pistas de aterrizaje, puertos, sistemas de armas y advirtiera a Estados Unidos que tenía que alejarse del área.

Muchas de las armas adquiridas por los países con intereses en esa demarcación son submarinos, barcos de apoyo y aeronaves de combate de todo tipo.

Pero en el nuevo informe del SIPRI otros aspectos llaman la atención: en los últimos cinco años, México llegó más que a triplicar sus importaciones de armamento pesado en comparación con el período 2006-2010, so pretexto de la guerra contra el narcotráfico.

Contrario a esto, el África subsahariana es una región económicamente débil y un mercado casi inexistente para los vendedores de armas pesadas. Quizás por ello, más de la mitad de las importaciones de armamento recaen sobre dos países: Marruecos y Argelia, con una situación económica relativamente buena.

“Muchos Estados africanos que integran misiones de paz de la ONU no invierten en las armas que serían necesarias, sino en las que les dan prestigio”, remarcó otro especialista de SIPRI, Pieter Wezeman.

OTROS ELEMENTOS PARA EL ANÁLISIS

Empero, más allá de los datos acopiados por el SIPRI, otras fuentes sugieren que países como Alemania igual mantienen un desempeño considerable en este mercado controversial. Solo en el tercer trimestre de 2017, las compañías alemanas lograron exportar más de 1,503 millones 629 mil 200 dólares en armas y casi duplicaron sus ventas fuera de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

El Gobierno germano reconoció ante el Parlamento que en el período señalado los principales envíos fueron a países como Arabia Saudita y Egipto, fuera de ese pacto y de la Unión Europea (UE).

En su informe, el Ejecutivo destacó que en 2016 concedió permisos para la exportación de armamento por un valor menor en 12.5 puntos porcentuales, con relación a 2015. Sin embargo, de mantenerse la tendencia este año podría cerrar con un despegue muy superior.

En tanto una investigación del Centre Delàsd’Estudis per la Pau asegura que “las exportaciones de armamento de los Estados miembros de la UE en 2015 alcanzaron una cifra récord de autorizaciones, duplicando las del año anterior”.

Elranking relativo al bloque europeo, elaborado por esa institución, remarca el liderazgo de Francia, que   acaparó el 36% de las exportaciones de armamento en la llamada eurozona. Al mismo tiempo que España (22) Italia (19) marcaron pautas a continuación.

Los participantes en la pesquisa manifestaron su preocupación porque en el caso particular de España, el incremento “es fruto de una inversión en promocionar desde los organismos públicos la industria militar española”

La Posición Común sobre Exportaciones de Tecnología Militar y Equipamientos dela UE, adoptada en 2008, con carácter vinculante, establece que el país exportador tiene la responsabilidad de verificar si el receptor respeta el Derecho Internacional Humanitario. Y en 2014 entró en vigor el Tratado de Comercio de Armas, que obliga a los gobiernos a asegurarse de que las exportadas por su país no sirven para violar los derechos humanos o cometer actos de terrorismo.

España firmó ambos acuerdos, recordaron y pusieron sobre el tapete de la mesa el hecho de que el país ibérico es el cuarto suministrador de artefactos de muerte a Arabia Saudí, cuestionado por sus acciones en el conflicto de Yemen.

Un 4.19% de las armas de la monarquía wahabita son de procedencia española, pero también estas aparecen entre las utilizadas en Irak, Israel o Colombia.

Es decir, que la industria de la muerte está por casi todas partes y sus impulsores continúan sacando jugosas ganancias de la comercialización de fusiles, tanques, submarinos, misiles, bombas y otros armamentos, mientras prosiguen los discursos pacifistas y relativos a los derechos humanos adornando oídos en todo el mundo.

Foto: Agencia Telegráfica Central de Corea
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