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Es tiempo de la producción y consumo sostenibles

Cualquier momento de la vida, del año, del día, es propicio para meditar sobre lo actuado en el pasado lejano, el reciente y el presente, para con ello poder construir el o los escenarios de aplicación del mañana y del pasado mañana.  Lo anterior se aplica en términos de personas, sociedades y Estados, no hacerlo nos somete a la cotidianidad, la monotonía y ser uno más en la ola que se deja llevar  por la inercia de las fuerzas dominantes del entorno.

Más aún en esta época en la cual por todos los sentidos se inunda de mensajes subliminales y explícitos sobre consumir, consumir, consumir, consumir y seguir consumiendo, si tiene dinero ahora consuma, si no tiene endéudese, pero el mensaje es permanente, consuma, consuma, consuma, más allá de la variable económica merece la pena pensar sobre la deuda ecológica que estamos heredando.

En entornos globales por demás complejos, en un contexto de cambio climático y demarcados por crisis financieras en la mayor parte del mundo, los habitantes de la  comunidad global que coexistimos  en este espacio de tiempo necesitamos dar un salto cualitativo hacia modos de vida basados en formas de consumo y producción sostenibles que permitan en sí reducir tanto el uso de recursos naturales como las emisiones de CO2, con ello avanzar hacia formas de vida bajas en carbono aspirando avanzar hacia  las denominadas economías verdes.

Para ubicarnos en nuestra realidad, los diversos liderazgos de Guatemala deben interiorizar las variables del desarrollo sostenible y la necesidad de desvincular el crecimiento económico de la degradación del medio ambiente, lo cual pasa por consumir pero también producir de manera responsable con el entorno natural.

“… Si tiene dinero ahora consuma, si no tiene endéudese, pero el mensaje es permanente, consuma, consuma, consuma…”

Naciones Unidas, a través de sus diversas agencias y programas, viene promoviendo desde la década de los noventa el Consumo y Producción Sostenibles (CPS) lo cual significa promoción del uso eficiente de los recursos y la energía, infraestructura sustentable, empleos verdes y mejor calidad de vida.

La implementación del CPS como enfoque integrado generalmente ayuda a llevar a cabo planes de desarrollo, reducir futuros costos económicos, medioambientales y sociales, fortalecer la competitividad económica y reducir la pobreza. El objeto principal del CPS es “separar” el crecimiento económico de la degradación ambiental.

Lo anterior se consigue aumentando la eficiencia de la utilización de los recursos en el proceso de producción y la fase de uso, y manteniendo la intensidad del consumo energético, de materiales y los niveles de contaminación de todas las funciones de producción y consumo dentro de las capacidades de sustento y asimilación de los ecosistemas naturales.

CPS significa también hacer “más con menos” o eficiencia ecológica –concepto de amplia aplicación en algunos países. En 2016, este concepto tomó una dimensión mayor al ser incluido en los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el numeral  12,  como “Consumo y Producción Responsables”

En la descripción de este objetivo se integra la gestión eficiente de los recursos naturales compartidos a la forma en que manejan sus residuos y se eliminan los desechos contaminantes.

Independientemente de la profesión u oficio que realicemos, podemos poner nuestro grano de arena en el cumplimiento de este objetivo global, antes de comprar preguntémonos si es necesario, de qué esta hecho, cómo se hace, cuánta vida útil tiene y si es reutilizable o reciclable.  Con lo anterior estamos invirtiendo la ecuación al demandar más y mejores servicios producidos de manera sostenible.

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