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Vientos de cambio

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Si la administración Obama decía que se enfocaba en el desarrollo, la administración Trump se enfocará en la promoción de inversión, concretamente. Esto ha sido música para mis oídos, porque soy una firme creyente que el único modo de mejorar es promoviendo la inversión nacional y extranjera. Atracción de inversión, redunda en generación de empleo. Generación de empleo trae prosperidad a la región donde se hace y eso trae desarrollo y progreso. Todo eso implica mejoramiento del nivel de vida de las familias beneficiadas y por consiguiente, un mejor futuro para sus hijos.

A los Estados Unidos esto les representa menos inmigración ilegal y una baja al crimen organizado. Es lógico que si un pueblo tiene trabajo y por ende, beneficios e ingresos, el volverse un criminal de la índole que sea, se vuelve menos atractivo. A eso apunta la nueva política Trump.

En días pasados vimos que Overseas Private Investment Corporation – OPIC (Corporación para la Inversón Privada Internacional) está iniciando un programa para promover pequeños y medianos empresarios en Guatemala. Eso, es asistencia substantiva. Que nos “regalen” plata hiper condicionada, especialmente con condiciones irreales y que nos aniquilan, no nos ayudan. Lo de OPIC, sí que ayuda. Irá a empresarios, y repito, tan empresaria es la dueña de la tortillería como el de la gran corporación.

El embajador Luis Arreaga tiene una tarea ardua delante, porque cambiar la mentalidad de quienes creen en el paternalismo puro, que merecen la ayuda por las razones que sean y no a producir y a dar (el trabajo será un derecho de todo ser humano, pero es sobre todo, algo digno). Que hablen de promover inversión le sonará a blasfemia a los curas comunistas, como el que se opone a la Mina San Rafael. Seguro le caerá como bomba sonora a gente como Daniel Pasqual, a la gente de CUC, CONIC y CODECA, además de que no les gustará a los noruegos y holandeses y similares que apoyan a estas entidades parasitarias y retrógradas.

Quienes no creían que se dieran cambios, como lo declararon la Mack y otros cuando entró la administración Trump al poder solo porque vieron a su amigo Tom Shannon subir a viceministro, se llevarán una gran sorpresa. La plata toma otro rumbo, uno evidentemente productivo y positivo y no más para solo alimentar sanguijuelas sociales.

La preocupación de los burócratas estadounidenses que sí usan sus dos dedos de frente finalmente ha despertado. Era la esperanza de quienes defendemos la libertad, la democracia, el estado de derecho, la igualdad ante la Ley y el mantenimiento del orden constitucional, que despertarán al ver un índice de crecimiento estimado en aproximadamente 1.3% (Fondo Monetario y Banco Mundial), que solo Venezuela está peor que nosotros en atracción de inversión, las remesas subieron (implicando que más gente envía dinero desde los Estados Unidos), y el narco colombiano y mexicano vive feliz en su país anfitrión. Ojalá todos los chapines despertaran también.

Dada el ingenio creativo de los chapines, Guatemala debiera ser un ejemplo para el mundo en desarrollo. Un modelo de productividad, mejoras substantivas en las áreas rurales, combate real a la pobreza, crecimiento, integridad, otro milagro económico.

Esperamos entonces que soplen vientos de cambio con más fuerza, pero hacia el positivo. Instamos al embajador Arreaga a no desmayar en su empeño, aplaudimos su uso de la verdadera diplomacia y esperamos no se deje convencer fácilmente de quienes solo quieren seguir lucrando de la desgracia de Guatemala, sean de la ideología que sean.

TEXTO PARA COLUMNISTA
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