El Siglo

Argentina en la ruta de la recuperación

Casa Rosada en Buenos Aires, Argentina.

 

La economía argentina comienza a dar señales de recuperación, pero todavía queda mucho por superar para regresar a los niveles que ubicaron a este país suramericano en uno de los más desarrollados del mundo.

A juicio del presidente de WISE, empresa líder en potenciar negocios, Walter Morales, en este último año la economía rebasó la etapa, en la cual estaba peleada con los capitales y hoy es mucho más amistosa con ellos.

“Es una economía que salió al mundo y como toda economía que no es competitiva, esa apertura redundó en que haya más importaciones que exportaciones. Esa es la mala noticia, pero se sabía que algo así iba a ocurrir, aunque existen otros signos favorables como que estamos recibiendo inversiones para el sector público en cuanto a infraestructura, importantes obras viales, electricidad, petróleo y gas”, afirmó.

“O sea, se está ordenando la macroeconomía y estamos en el camino de lograr un mayor orden, lo cual está garantizando una mayor confianza de los inversores en el futuro”, argumentó.

No obstante, reconoció, existe un problema gravísimo: “el déficit fiscal de 7% del Producto Interno Bruto (PIB), según el Gobierno, aunque algunos colegas dicen que es superior”.

Presidente de WISE, empresa líder en potenciar negocios, Walter Morales.

El nivel de ese indicador es insostenible para un país como este y ello supone que es muy vulnerable a cualquier crisis financiera que pudiera desatarse en el mundo, sugirió el economista. Mas, insistió, “antes todo estaba patas arriba, pero ahora el inodoro está en el baño y la mesa en el living”.

De acuerdo con Morales, la inflación pudiera cerrar este año en 23% pero hay una vuelta a la calidad, sin el férreo control de precios de otros tiempos, y con la posibilidad de aumentar el costo de servicios como el transporte, la energía, y otros.

Mientras, el salario mínimo no alcanza para soportar la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que supera los 15 mil pesos, por cuanto apenas llega a los 10 mil.

“En ese sentido, estamos muy lejos, aunque son muy pocas las personas que cobran salario mínimo en este país, un 8% de la población. Pero claro, ese 8%, es una buena cantidad de argentinas y argentinos, por los quienes habría que preocuparse”, subrayó.

Explicó que lo básico del convenio de trabajo en estos momentos, en la mayoría de los casos, está entre los 10 mil 500 y los 16 mil pesos. Estadística que muestra que, de cualquier modo, la mayor parte de los argentinos están arañando la pobreza y apenas alcanzado la CBA.

Datos aportados por el consultor dan cuenta de un índice de pobreza de 29 puntos porcentuales, lo que representa una ligera disminución respecto a los 32 reportados al término de 2015.

“Estamos hablando de que bajó un poco la pobreza, pero la gente sigue ganando 16,100 pesos, de lo cual se deduce que están prácticamente en la línea de la pobreza”, enfatizó.

Y compartió que para 2018 los pronósticos menos conservadores alientan a pensar en que la economía argentina crecerá igual que este año, de 3.5 a 4%, gracias a las exportaciones, al consumo, y a la inversión privada.

También es probable un crecimiento más genuino de las inversiones, de la apertura hacia el mercado de capitales y a la inversión financiera, añadió.

Por supuesto, el desenlace del escándalo alrededor de Cristina Fernández pudiera incidir en estos pronósticos, por cuanto si ella fuera presa por las acusaciones que pesan en su contra a propósito de su eventual protección a los culpables del atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en junio de 1994, es probable un destape de movilizaciones populares.

De tal suerte, pudieran ahuyentarse los inversionistas y eso repercutiría muy desfavorablemente.

“Argentina es extremadamente rico. Tenemos todos los climas y estamos llamados a ser muy fuertes en minería, en combustibles, en todo lo que es petróleo y gas, en litio, y otras materias primas que pudieran llevarnos a ese estado ideal del siglo XIX. Pero nada de esto se logrará si no empezamos a trabajar seriamente en educación”, opinó Morales, para quien “sin una educación de calidad, Argentina continuará siendo una fábrica de pobres”. 

MÁS ALLÁ DE FRONTERAS

Mapa del país sudamericano.

Respecto a los vínculos con otros países o bloques integracionistas, hizo alusión a la presencia en el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y a lo que en su consideración es un proyecto con más desventajas que ventajas en un momento histórico como este.

“Lo dije desde el día que se constituyó el MERCOSUR y lo digo hasta hoy: a Argentina un mercado común, con un arancel cero salvo en 200 partidas arancelarias, no le sirve de nada. Tanto Brasil como Argentina, que son las dos principales economías del bloque, son economías inestables y esto conlleva a la permanencia de un desarbitraje cambiario muy fuerte que hace favorecer en algún momento una economía sobre la otra”, argumentó.

Recordó que “en los 90 nosotros nos vimos perjudicados con el proceso cambiario y con la devaluación que hubo en Argentina en el 2002, la perjudicada fue la economía brasilera. Después entramos en un período neutro y ahora volvemos a ser los perjudicados”.

“El problema es que somos dos países con fuertes déficits fiscales constantes que obligan en algún momento a ajustes cambiarios que al final llevan a cambiar las reglas del juego comercial”, abundó el experto.

Asimismo, refirió que “siempre es sano abrir mercados, pero en ese contexto, hacerlo de manera firme como propone el MERCOSUR y establecer un arancel cero, cuando Argentina tiene un atraso cambiario fenomenal, puede acabar con el mercado local”.

“No quiero decir con eso que haya que trabar importaciones, sino que valdría la pena tener reglas macroeconómicas similares a las del resto de los países. Hasta que Argentina no alcance esa medida macroeconómica y haya un acuerdo macro con el resto de los miembros del bloque la integración por esa vía no sirve”, insistió.

Sin embargo, calificó de positivo el acercamiento del bloque sureño a la Unión Europea y con ello la posibilidad de abrirse a nuevos mercados.

“Estamos hablando de miembros que tienen grandes niveles de deuda externa y para pagarla hay que tener divisas, y las divisas se generan exportando. O sea, en este caso en particular, se trata de pasos concretos y correctos. El problema es el desbarajuste macroeconómico que hay para hacer que un incremento en las exportaciones sea realmente sostenible”, acotó.

Y reafirmó que “todos queremos abrir los mercados, pero parece que ignoramos que cuando estás abriendo un mercado, no solo lo abres para exportar. También lo abres para importar, es decir, es un proceso que va para los dos lados”.

Así como Argentina, los Estados Partes fundadores del MERCOSUR y signatarios del Tratado de Asunción son Brasil, Paraguay y Uruguay. Venezuela apenas fue un amigo que participó en algunos momentos en esta organización, pero luego quedó suspendido en todos los derechos y obligaciones inherentes a su condición de Estado Parte, de conformidad con lo dispuesto en el segundo párrafo del artículo 5° del Protocolo de Ushuaia.

En cambio, el Estado Plurinacional de Bolivia finalmente hizo efectiva su incorporación al grupo integracionista sureño, con la firma del Protocolo de Adhesión, en una ceremonia celebrada el viernes 17 de julio de 2017, en Brasilia.

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