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El poder que da la ignorancia

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Editorial

Ayer concluyó el período de reuniones ordinarias del Congreso de la República, sin que haya sido electa la Junta Directiva para dirigir el Legislativo durante el período 2018, de acuerdo con la Ley Orgánica de ese organismo, este debe elegir su directiva 90 días antes de la primera reunión del próximo período y al no haber alcanzado el consenso necesario para dicha elección, deberá realizarlo en la primera reunión ordinaria del año entrante.

En el país del realismo mágico suele suceder este tipo de eventos inconclusos, a pesar de la problemática que enfrenta la credibilidad de los denominados padres de la patria, que cada vez más se ganan el rechazo de la población que sigue su actuar, que para fortuna de ellos no es la mayoría de los habitantes de esta bella nación, pues dado el nivel de empobrecimiento, violencia, desnutrición, inseguridad y una variedad de males que aquejan a la mayoría de los guatemaltecos, el tema es uno de los que menos importa al ciudadano de a pie.

Dada la problemática de inestabilidad política y la falta de consensos para establecer una gobernanza que conduzca a la nación por el camino de la búsqueda del bien común y el desarrollo de todos y cada uno de sus habitantes, deberían los señores diputados, poner sus barbas en remojo, pues estando a las puertas de un año preelectoral, tendrán que renovar sus intenciones de reelegirse, lo cual les resultará muy difícil de continuar con la inanición con la que han actuado, deberán además demostrar que realmente representan a los electores que los llevaron a ocupar la curul para la que fueron electos.

Es notorio que los políticos guatemaltecos han estudiado muy bien las 48 leyes del poder de Roger Green, al aplicar como ejemplo la tercera ley que reza: No debemos revelar nunca el objetivo detrás de nuestras acciones para mantener a la gente desconcertada y desinformada. Si no tienen idea de cuáles son nuestras intenciones, no pueden preparar una defensa. Hay que llevarlos lo bastante lejos por el camino equivocado, envolverlos en humo, y para cuando se den cuenta de lo que nos proponemos, será demasiado tarde.

Como lo dice Green en una de sus compilaciones y ejemplos, se ha vuelto común que la desinformación, no solo por parte de los politicastros, sino además, de varios medios de comunicación, sea el pan nuestro de cada día para los simples mortales que habitamos Guatemala.

En El Siglo nos preguntamos ¿Qué hay detrás de los intereses de los politiqueros que nos legislan? ¿Qué intereses realmente representan? ¿A dónde quieren conducir nuestra nación? ¿Por qué no reaccionan y actúan para beneficio de todos los guatemaltecos? Y lo que es más importante ¿Hasta cuándo estaremos dispuestos a soportar los desmanes y desplantes de la casta de politicastros?

Guatemala se merece un despertar que permita la conducción de la nación en beneficio del desarrollo de todos sus habitantes, tenemos el privilegio de ser poseedores de una gran riqueza cultural, de recursos naturales envidiables y lo que es mejor, poseedores de una población trabajadora que sueña con un futuro mejor para nuestros hijos.

POR UNA NACIÓN LIBRE, JUSTA Y SOLIDARIA.

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