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Peligro latente

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Existe un permanente peligro de pasar por sobre la Constitución. Acrecienta mi preocupación la decisión del Tribunal Constitucional de Bolivia que sostuvo “que el derecho humano a postularse libremente a un cargo prevalece por sobre las limitaciones de la Constitución” porque “definitivamente el que elige es el pueblo boliviano” (El Comercio.pe, Bolivia: Habilitan candidatura de Evo Morales para 2019, 28.11.2017).  Aquí “valió madre” la tesis que sostiene que la Constitución también autolimita y obliga al pueblo mismo que la aprobó.

Es una realidad el afán que desarrollan muchos gobernantes para perpetuarse en el poder y para lograrlo se aprovechan de los medios que a su disposición tienen durante su administración; de ahí la existencia de una permanente amenaza para nuestra institucionalidad. En lo que a Guatemala respecta, hemos tenido dos recientes intentos que –afortunadamente— resultaron fallidos—: el del expresidente Álvaro Arzú, que buscó su reelección alegando que la prohibición constitucional de reelección es contraria al derecho de elegir y ser electo y el haber transcurrido los períodos presidenciales de Alfonso Portillo y de Oscar Berger, desde que había dejado el poder; muy semejante al argumento que habilitó nuevamente la candidatura de Evo Morales. Otto Pérez Molina ejerciendo el cargo de presidente de la República, intentó modificar la Constitución para prorrogar su mandato por dos años.

Todos estos casos sumados a los que protagonizaron recientemente los tribunales constitucionales de Honduras y Venezuela fortalecen mi punto respecto de su importancia; importancia que refleja la conocida frase del Chief Justice estadounidense Charles Evans Hughes: “We are under a Constitution, but the Constitution is what the judges say it is” [Nos rige una Constitución, pero la Constitución es lo que los jueces dicen lo que es] (Adresses of Charles Evans Huges, Putnam, 1916, pág. 185); y que el jurista uruguayo Eduardo J. Couture enunció diciendo: “La Constitución vive en tanto se aplica por los jueces; cuando ellos desfallecen, ya no existe más” (Estudios de Derecho Procesal Civil, tomo I, 3ª Ed., Bs. As., 1979), deben mantenernos alertas: hoy y siempre.

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