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El desarrollo de la inteligencia social

El papel de la inteligencia ejecutiva en una institución es diseñar una inteligencia generadora para lo cual necesita fomentar el aprendizaje de cada miembro, gestionar la atención, descubrir posibilidades en la realidad, saber distinguir lo relevante para tomar decisiones acertadas, capacidad para hacer preguntas para dirigir la búsqueda de la información. El de la inteligencia generadora es la consecución de una meta. Desde esta perspectiva teórica de José A. Marina  todos los procesos de la inteligencia individual son similares a la colectiva. Las preguntas son una vía eficaz para dirigir la búsqueda, el talento de la persona se detecta en la capacidad de hacer preguntas correctas. La capacidad de hacer preguntas en las instituciones es esencial en todos los niveles. Por ejemplo, en algunas empresas alemanas tienen departamentos para generar preguntas con personas que están siempre pensando en cuales podrían ser las próximas preguntas para desarrollar permanentemente la investigación y orientar a la enseñanza (Marina citando a Moar Antonio, 2013).

Este modelo de inteligencia permite comprender la inteligencia social, puede ser aplicada a la sociedad política al estar organizada de igual manera que otras instituciones sociales. Como el cerebro a lo largo de la evolución histórica ha producido sistemas de autocontrol y de dirección del comportamiento. Las sociedades han inventado sistemas de control social y de gobierno, de ahí que sea comparable la sociedad civil con la inteligencia generadora y la sociedad política con la inteligencia ejecutiva. Un Estado emprendedor es el que organiza, promueve, selecciona las ocurrencias de la ciudadanía, recibe el poder e intenta que las cosas sucedan. La inteligencia social puede transformarse en talento social cuando se consigue formar una inteligencia generadora y toma a la sociedad civil, plural, activa, fértil de ideas, buscadora de información y a la inteligencia ejecutiva como la sociedad política que trabaja sobre las propuestas que le llegan como los criterios de evaluación adecuados. Esto fortalece la voluntad política de la totalidad que es considerada como el hábito de aceptar y realizar las conclusiones que resultan en esta comparación.

En la inteligencia social la voluntad individual es el origen de la libertad. Ha sido definida como un hábito fuerte de la obediencia a las metas elegidas y a los criterios de evaluación mejor justificados. La verdadera voluntad popular como órgano creador de libertad es la que acuerda los criterios de evaluación y es obligada a actuar de acuerdo con ellos, aunque esté en contra de los deseos e intereses individuales. Por lo que Marina apoya al filósofo francés Rousseau que afirma que el respeto al derecho es el origen de la libertad. Los dos proyectos que deben conjugarse son la búsqueda de la felicidad personal y de la felicidad social, a la que llama justicia, al igual que Kelsen. Elabora una teoría de la inteligencia que comienza en la neurología y termina en la ética, pues considera que el talento social que se tiene que desarrollar es un talento ético, pues una teoría política es una propuesta con valores.

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