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Patrocinio y el turismo sostenible en Guatemala

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Poco más de dos siglos después de su fundación, Ciudad de Guatemala de la Asunción conserva buena parte del patrimonio arquitectónico que la distinguió de sus vecinas y la mantiene entre las urbes más visitadas de Centroamérica.

Si bien las estadísticas oficiales sugieren que esta es la más sangrienta de las localidades del país, considerado el quinto más violento del continente con una cuota nada despreciable de razón, los encantos que la adornan conmueven a pesar de las señales evidentes de la desigualdad social que campea por estas tierras.

La Catedral Primada Metropolitana de Santiago, con sus tres torres y fuertes paredes de más de un metro de grosor, es una de esas joyas que engalanan el centro de la ciudad y que a despecho de los tiempos sugieren al visitante cuánto tienen los adoquines aledaños por contar.

Esta iglesia de estilo neoclásico -construida entre 1783 y 1871- recuerda que aunque enfrentó varios derrumbes por terremotos devastadores, es posible reinventarse y persistir cuando los esfuerzos se juntan con tal de sacar adelante una obra.

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Otras construcciones de estilo art déco, barroco, neoclásico, ecléctico y art noveau, por solo mencionar algunos, igual dan fe de un pasado de glorias, como el Palacio Nacional de la Cultura, Portal del Comercio, Hipódromo del Norte, Edificio y Arco de Correos,  Palacio de la Policía,  Teatro Nacional y Banco de Guatemala.

El listado es amplio y nada borra el hecho de que esta ciudad era el centro de las actividades políticas y de muchas actividades económicas no solo de esta nación, sino de toda Centroamérica. Sin embargo, más allá de los límites citadinos queda todo un mundo por descubrir para quienes decidan aventurarse a vivir la fantasía de aprender Guatemala.

Y por supuesto, no solo se trata de la archiconocida Tikal, aunque sin dudas si los dioses mayas habitaron alguna vez en la tierra fue en la otrora urbe maya del norteño departamento de Petén.

La certidumbre de la grandeza de nuestros primeros ancestros queda confirmada al avistar las inmensas construcciones de piedra que abandonaron un día, sin dejar señales de el porqué, quienes legaron una de las maravillas antiguas de esta región más reconocidas en el mundo.

De un extremo a otro de esa ciudad inmensa el visitante queda ensimismado y cualquier explicación del guía es poca para abarcar con la imaginación lo que pudo implicar ejecutar esas obras, sin la tecnología de esta época.

Templos, terrazas, escaleras, y explanadas de ceremonias, sugieren el esplendor que debió alcanzar aquella sociedad antes de su desaparición, por razones que continúan sin ser esclarecidas.

Pero esos vestigios arquitectónicos cobran el doble de valor porque confluyen con una vasta biodiversidad en los 576 kilómetros cuadrados que abarca el Parque Nacional de Tikal o Lugar de las voces. Cerca de dos mil especies de plantas diferentes, 300 tipos de aves y animales domésticos hacen más atractivo el paseo por los parajes donde permanecen los restos de unas 3 mil construcciones mayas de diversas magnitudes, entre las cuales destaca el Templo IV de la Serpiente Bicéfala.

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Con una altura de más de 65 metros, este resulta imponente desde el suelo, pero el espectáculo desde su cúspide recompensa cualquier esfuerzo invertido en la subida: la angosta escalera de madera que viabiliza el ascenso lleva hacia las energías más sanas del entorno y a la inmensidad del pasado americano.

Uno llega a sentirse tan poco entonces, que solo le queda pensar con respeto en aquellas más de 60 mil personas que crearon ese reino de ensueños y anduvieron por sus cuatro calzadas bien delineadas, antes de ser absorbidas por la selva.

Sin embargo, de un extremo a otro del territorio guatemalteco un sinfín de sorpresas naturales aguardan y ello es la razón fundamental por la cual cobran fuerza los proyectos enfocados a impulsar el llamado turismo sostenible.

Guatemala forma parte del selecto grupo de países megadiversos a nivel mundial, desde el año 2010, por la enorme cantidad de recursos naturales, biodiversidad y endemismo que posee. Baste mencionar que cuenta con 336 áreas protegidas declaradas, que representan más del 32% del territorio nacional; y que en sus escasas 41.700 millas cuadradas conviven una treintena de volcanes y unos 20 ecosistemas diferentes.

Asimismo, dentro de sus 19 ecosistemas distintosmanglares, bosques de pinos, nublosos y otros-, cuenta con 250 especies de mamíferos, 600 de aves, 200 de reptiles y anfibios, numerosas de mariposas y otros insectos. Paralelo a esto, la flora abarca más de 8 mil tipos de plantas, entre estas una 600 especies de orquídeas.

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RERSERVA PATROCINIO

Más si de turismo natural se trata, existe una opción bien atrayente al Occidente: la Reserva Patrocinio, ubicada a 192 kilómetros de la capital y a unos 30 minutos de la ciudad de Retalhuleu. El lugar, accesible y tentador para escapar del agobio del tráfico diario en la urbe capitalina, posibilita entrar en contacto con opciones sostenibles como el agroturismo, canopy, observación de las aves y el majestuoso volcán Santiaguito.

Vecinos del lugar recuerdan que por el año 1902 ese cono, uno de los más activos a nivel mundial, removió las bases sobre las cuales se erigió Patrocinio y casi 3 décadas después la propiedad fue enterrada bajo 7 metros de humeantes cenizas volcánicas y rocas.

Sin embargo, ahora pareciera cosa de leyenda tal referencia, porque la reserva está cubierta por frondosos bosques, desde los cuales cobra fuerza el caudal de varios ríos. Entre estos el Concepción, Tambor,  Pringador y  Dolores.

Patrocinio, situado de 800 a 850 metros sobre el nivel del mar, recibe una precipitación anual media de 4,500 milímetros de agua, en su mayoría asociadas a los aguaceros frecuentes de la estación de lluvias (abril- diciembre). En esa suerte descansa la persistencia de un clima agradable que invita a hacer senderismo hasta el agotamiento.

Durante la ruta el viajero entra en contacto directo con plantaciones de macadamia, frutas tropicales, café, cacao orgánico y aguacate, pero también con múltiples ejemplares de especies animales, algunas de ellas inimaginadas.

Casi al unísono, aparecen formas de vida natural representadas en los pobladores de la zona, algunos de quienes laboran en las tierras asociadas al proyecto turístico en el lugar.

Dato que debe considerarse es que Patrocino está cerca de un sitio reconocido en  la lista Ramsar o de Humedales de Importancia Internacional, Manchón Guamuchal y de otras reservas naturales privadas, así como el sitio arqueológico de Tak’ alik A’baj. Este último, considerado la cuna de la cultura maya.

Jóvenes como Jeremias Huinac López y Laura Xiloj Gómez, de 32 años, vivieron desde muy tempranas edades en el lugar y aseguran que a ello agradecen haber aprendido múltiples oficios, pero sobre todo a amar la naturaleza en los espacios de la reserva.

De tal suerte, ambos contribuyen a llevar hacia adelante una alternativa turística amigable con el medioambiente, que sin duda puede servir de ejemplo a quienes pretendan avanzar por esa ruta en Guatemala.

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