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Lucha permanente por la salud

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editorial

En el mundo se conmemora hoy el Día Internacional de la Lucha contra el VIH-Sida, calificado como uno de los fenómenos más atroces que  cualquier persona pueda afrontar en la vida.

Uno de los Objetivos del Milenio hacía el llamado a que las naciones del mundo pudieran trabajar de forma coordinada para encontrar una solución a la problemática que generaba el transmitir una infección que por el momento es incurable. Existen medicamentos que contribuyen a que la persona que porta el virus pueda tener una vida plena, pero el costo de adquisición es impagable.

De esa forma, el plan era casi imposible de cumplir, aún cuando fue ideado, pues no se contaba con los insumos necesarios para hacer que los medicamentos pudieran estar a disposición de la gente de escasos recursos.

En Guatemala se estima que hay por lo menos 56 mil personas portadoras del VIH-Sida, esa cifra podría ser mayor o menor, pues una buena parte de esa cantidad es lo que se conoce como subregistro.

Se tienen documentados 37 mil 345 casos, de los cuales solo 22 mil han tenido el seguimiento respectivo, para mejorar la calidad de vida de los portadores.

Lo necesario es frenar el desarrollo de infección para que no alcance a más personas. Pero también de colaborar con quienes viven con el virus para que sus vidas no tengan un cambio radical en  el que se evite la discriminación y otros flagelos.

Mucha responsabilidad sobre esa situación corresponde a las autoridades de Educación y Salud, que no han podido desarrollar y llevar a la práctica, planes que permitan a la ciudadanía conocer cuáles son las opciones para evitar el contagio. Existen solo tres maneras de adquirir el virus: sostener relaciones sexuales con portadores, contacto con sangre de personas infectadas y de madre a hijo al momento del parto.

¿Y por qué se señala de manera específica a esas dos instituciones del sector público? Porque tienen los recursos que son recaudados entre los ciudadanos que pagan impuestos y porque la Constitución obliga a las entidades de gobierno prestar servicios de salud y educación gratuitos, los cuales, por la naturaleza de dependencias, tengan amplio alcance.

Una persona estará enterada de lo que en su entorno sucede,  mientras haya más información a su alrededor, la cual le sirva para conocer las opciones que tiene para resolver sus necesidades. Quizá sea también responsabilidad de la iniciativa privada, porque los grandes empresarios también tendrían un compromiso social con la educación y salud de las comunidades en donde se desarrollan.

Siete de los 22 departamentos tienen las tasas más altas de portación de VIH-Sida, las cuales alcanzan cifras que van de 75.4 a 156.5 casos por cada 100 mil habitantes.

La lucha contra el VIH-Sida es una tarea de todos, porque se trata de un fenómeno que puede afectarnos en cualquier momento o involucrar a una persona cercana.

Por una Nación Justa, Libre y Solidaria.

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