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2018, crecimiento económico estable, seguridad social en duda

COLUMNISTA

Vamos a cumplir 200 años tratando de construir el Estado guatemalteco. Un Estado se construye desde la unidad. El Estado refleja la unidad de la nación. La nación es un conglomerado de personas idénticas, no en sus rasgos faciales, sino es idéntica en su idiosincrasia, cultura, creencias, idioma, comportamiento. En una reunión de latinos en Los Ángeles, cualquiera que los observe dirá: -aquellos son los salvadoreños, aquel otro grupo los mexicanos, aquellos de allá los chapines. En general nos identificamos como guatemaltecos en nuestro ser mestizo. Somos como identidad la unión de sangre indígena con europea, en su mayoría, con alguno que otro gen africano o asiático.

Según los últimos pronósticos de organismos financieros internacionales, la actividad económica de Guatemala, sigue apuntando hacia la recuperación en los años 2017 y 2018. El crecimiento de la economía se muestra cercano al potencial del país, se crece cerca de 3.2% anualmente. Los pronósticos indican que Guatemala podría crecer un quinquenio al 5%, lo cual acercaría su PIB por habitante al de los países más desarrollados de América latina.

Con lo cual se generan expectativas de promover a Guatemala hacia el siguiente escalón del desarrollo. Ser un país competitivo económicamente, con democracia participativa y equidad. Y muy importante consciente de su responsabilidad con el medio ambiente. Por eso es acertado recordar de dónde venimos.

Cuando se derrumba el imperio español, en el marco del conflicto de las monarquías europeas contra la recién nacida república francesa, los franceses obtienen un primer triunfo al derrocar a la monarquía española, con la abdicación de Bayona, el 5 de mayo de 1808. Allí deja de existir el imperio español, y es el día de nuestra independencia, como no existía internet, nos enteramos hasta 1820, con la separación de Chiapas.

En la actualidad, Guatemala enfrenta varios riesgos político-económicos. En lo político, la pérdida de confianza en las instituciones del gobierno, un ejecutivo que perdió el control, un congreso dedicado a proteger sus privilegios antes de legislar por el país y un poder judicial, que al quebrar tuvo que pedir auxilio extranjero. En lo financiero, si las condiciones de la inversión se deterioran y pasamos a depender de las remesas. Económicos, sí el proteccionismo avanza, sí la economía china se estanca y nos debilitamos en la promoción de pequeñas y medianas empresas en el país. Tienden a surgir problemas fronterizos con todos nuestros vecinos. Además los desastres naturales y el cambio climático tenderán a intensificar sus impactos si no cambiamos de cultura depredadora.

Somos un país que depende de los eventos del mundo. Recordemos que los conflictos de Europa, entre 1789 hasta 1814 nos modelaron. Las monarquías europeas, iniciaron una larga lucha contra las ideas democráticas de la revolución francesa, a la que finalmente hicieron morder el polvo. En el caso español, la alianza con Inglaterra y Portugal terminaron con el dominio francés en el 1814, pero ya no pudieron reconstruir el imperio, todo lo contrario, los grupos dominantes en las provincias coloniales de América iniciaron largas luchas por tomar el poder y apoderarse de los territorios, lo que dio lugar a una confusa independencia, como diría el historiador económico Antonio Luis Hidalgo Capitán.

Recordar el pasado permite tomar decisiones más acertadas para construir el futuro. Guatemala merece consolidarse como un Estado democrático, representativo, equitativo, estable y con dignidad para todos sus habitantes y protector de la naturaleza que compone su pequeño paraíso.

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