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Guatemala ¿en la ruta del endeudamiento?

La emisión de bonos del tesoro o eurobonos devino una práctica recurrente de los gobiernos guatemaltecos y el encabezado por Jimmy Morales tampoco fue excepción. De hecho, el plan de Presupuesto General de Ingresos y Egresos del Estado para el Ejercicio Fiscal 2018 demuestra la proclividad a continuar recurriendo a ese método para refinanciar un déficit que pudiera ascender a  2.1 del Producto Interno Bruto (PIB).

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Especialistas definen que estos instrumentos financieros son emitidos por los gobiernos para captar dinero efectivo, de agentes privados, otros gobiernos o entidades públicas, a cambio de intereses por plazos relativamente largos. No obstante, si bien reconocen las ventajas de ese mecanismo como una suerte de inversión segura, alertan acerca de la necesidad de tener muy claro para qué servirán los fondos que logren obtenerse de la venta de los mismos.

De acuerdo con el coordinador del Área Macrofiscal del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI), Abelardo Medina, cuando los bonos del tesoro son colocados en el mercado internacional se les conoce como eurobonos. Pero lo importante es tener claro que la emisión de estos sólo se convierte en una urgencia “cuando los gastos son más que los ingresos, y que hay que pagarlos a futuro y con intereses, lo cual puede llevar a la necesidad de rediseñar la tasa impositiva de la nación”.

Destino de la deuda emitida por bonos.

“La oposición que despiertan los eurobonos en muchas personas, está emparentada con el hecho de que al final, el Gobierno se endeuda”, advirtió. Mas, hizo notar que los gobiernos también contraen compromisos de esa naturaleza cuando reciben préstamos de organismos como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo u otros.

“Los intereses que cobran estas instituciones financieras pueden ser relativamente más baratos, pero por lo general imponen como boleta de cambio condiciones más rígidas, por eso es que el Gobierno prefiere invertir en eurobonos”, matizó.

Empero, insistió en que cualquier deuda que se contraiga va a tener que ser pagada en el futuro, y si para entonces “no hemos tenido la capacidad de aumentar los impuestos, mediante una reforma fiscal acorde, vamos a tener que continuar emitiendo deuda para pagar deudas”.

A juicio de Medina, “en Guatemala se está emitiendo deuda para financiar gastos recurrentes -salarios excesivos de funcionarios, consumo exagerado de combustible, compra de vehículos lujosos, u otros-, y eso es un gran error. Pero si se hiciera para arreglar carreteras, aeropuertos, mejorar infraestructura, dar mejores servicios de educación o salud, eso sería una buena inversión a largo plazo para bien de la nación”.

“La práctica de emitir bonos no es exclusiva de este Gobierno. Históricamente los gobiernos guatemaltecos se han endeudado, pero no han aprovechado los mejores réditos de ello. Más bien, muchos de esos gastos sólo terminaron en manos de corruptos, financiando sus intereses personales”, lamentó.

Ahora de lo que se trata, opinó, es de “exigir que lo captado por ese concepto sea invertido en mejorar la estructura física y social del país”.

Medina alentó a mirar los bonos del tesoro sin tantos recelos, a no criminalizarlos, y a comparar la situación de las autoridades con las del padre que quiere dar mejor educación a sus hijos o mejorar las condiciones de vida de su familia y por ello recurre al endeudamiento. “Si es para construir productividad, puede valer la pena”, subrayó.

El problema en el plan presupuestario dictaminado de manera favorable por el Congreso, aunque con algunas reducciones, es que “la emisión de bonos está casi sólo para financiar gastos de funcionamiento del Estado”.

“No es correcto que sigan pagándose esos sobresueldos en las instituciones, esos carros lujosos, y esos seguros de salud privados, cuando la mayoría de la población recibe mínimamente lo que necesita para solventar sus gastos de primera necesidad”, enfatizó el especialista del ICEFI.

SANEAR EL TEMA FISCAL

Para el director del Centro de Estudios Económicos y Sociales (CEES), Edgar Ortiz, el Estado debiera sanear de una vez el tema fiscal y enfocarse en readiseñar su política respecto a la deuda.

“Guatemala viene prolongando su condición deudora todo el tiempo, y no se ve claramente que el Gobierno tenga una intención de regular la situación”, consideró y destacó que muchas personas se enfocan en el monto de la deuda, pero no en el costo de esta.

Mientras, el país continúa carente de capacidad para la recaudación y para dinamizar su economía, lo cual reduce las posibilidades de pagar una deuda cada vez más costosa, por el aumento constante del tipo de interés.

Según el Análisis de la Composición del Proyecto de Presupuesto 2018, elaborado por especialistas del CEES, la perspectiva del Ejecutivo es que los ingresos tributarios financien el 71.7% de los Q87,922.9 millones previstos para el año entrante, que los bonos del tesoro aporten 17% y que los préstamos de organismos internacionales den 3,8%, a lo cual se sumarían otras contribuciones por diferentes conceptos (7,5%).

En cuanto a la distribución por tipo de gasto, el 64% equivalente a 56,278.6 millones, será destinado a pagar el funcionamiento del Estado. Un monto de Q29,508.0 irá a desarrollo humano, Q18,965.4 millones a transferencias corrientes y Q7,805.2 millones a gastos de administración.

Si bien la partida de deuda pública (15.7%) registrará un aumento de Q1,742.3 millones respecto al monto aprobado para 2017, igual que las asignaciones para la inversión, 29.2% serán dedicados al pago de servicios personales (Q25,662.8), mientras que las transferencias corrientes y de capital asignadas serían de Q30,502.6 millones (34.7%).

De tal suerte, la colocación de bonos del tesoro o eurobonos continuará su tendencia alcista y por ello los expertos recomiendan estar alertas respecto al destino que tendrán estos recursos.

La proyección presupuestaria contempla un aumento de Q14,944.3 millones, de los cuales 58% tendría como destino el financiamiento de deuda pública, por lo que el monto contemplado en dicho rubro sería de Q8,664.4 millones, en los cuales estarían incluidos Q1,369.9 millones por concepto de pago de deficiencias netas del Banco de Guatemala (Banguat).

Inversión del 42% de la deuda por bonos.

Frente a ese panorama, el director del CEES sugirió “tener una visión de qué tipo de Estado queremos y poner un límite al beneficio de la deuda, que es bastante antidemocrático, porque la deuda acaba comprometiendo el patrimonio de generaciones futuras, que nunca han elegido a gobernantes, pero que cuando tengan el derecho de votar lo que si tendrán es la obligación de pagar una deuda que se adquirió en unos términos que ellos nunca se enteraron”.

“La emisión de bonos del tesoro debiera ser la excepción y no la regla”

“La emisión de bonos del tesoro debiera ser la excepción y no la regla. Un Gobierno tiene que financiarse con los impuestos que tiene y también, el monto que va a recaudar depende del tamaño de Estado que queremos. Nosotros abogamos por un Estado limitado, pequeño, pero fuerte, y no creemos que los términos planteados en esta propuesta vayan en esa dirección”, remarcó el economista.

Asimismo reiteró que “el tema de los bonos debiera ser extraordinario, pero se ha vuelto prácticamente un ingreso corriente del Estado y lo que hay que decir, que es peor: es un ingreso corriente que sirve para pagar otro egreso que se llama servicio de la deuda”.

“Simplemente estamos revolviéndonos en una deuda que a futuro nunca se va a terminar de pagar”, lamentó Ortiz, para quien la eventual aprobación de este presupuesto es evidente, porque ya existe una suerte de pacto en el Congreso en su favor.

Por ello, recomendó estar pendientes y no perder de vista que, de aprobarse ese presupuesto, “vamos a seguir como estamos, que yo creo que es bastante mal”.

“A veces se habla de empeorar, pero no mejorar también es una situación compleja en un país donde la tasa de pobreza continúa a niveles altos, la desnutrición, etc. Y si no hacemos un cambio en el modelo económico dificilmente podremos hablar de una mejoría”, argumentó.

“Si no hacemos un cambio en el modelo económico en el país dificilmente podremos hablar de una mejoría”

Los economistas concordaron en que el Gobierno debiera enfocarse en el presupuesto y mejorarlo, pero también en empezar a hablar del tema económico en general y no sólo del gasto. En ese sentido, alentaron  a las autoridades a priorizar la atención al sector productivo en aras de que este genere mayores recursos para la población guatemalteca, porque a fin de cuentas la prosperidad sólo viene con la creación de fuentes de empleo e ingresos más allá de los que pueda generar el Gobierno.

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