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La radicalización y el miedo, nos roban la ilusión

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editorial

En la plena época más linda del año, como se le ha denominada desde hace varios años a los meses de noviembre y diciembre, los guatemaltecos viven con zozobra, miedo y confusión.

Un clima tenso reina en el ambiente, generado en parte por la situación política que se vive en el país, impulsada por las posturas más radicales que no tienen la mínima intención de ceder un milímetro para que el dialogo prevalezca, por eso la población lejos de estar pensando en cómo compartir en estas fechas momentos memorables junto a seres queridos y familia, vive confundida.

Por otro lado, el miedo que infunden las pandillas y la delincuencia común es latente en la ciudadanía que teme ser víctima en cualquier momento de un robo a plena luz del día, en cualquier lugar de la ciudad, ser extorsionada e incluso secuestrada ante la parsimonia con la que se percibe actúan las autoridades encargadas de investigar y dar seguridad.

Antes que el primer frente frío sorprendiera a los guatemaltecos con descenso en la temperatura y fuertes vientos, que son característicos de esta época, se vino una oleada de inseguridad que parece interminable.

El trabajo de mantener controladas las cárceles realizando requisas y confiscaciones importantes de droga contrasta por mucho cuando se ve a policías sindicados de participar en estructuras criminales que se dedican a realizar allanamientos ilícitos.

Muchas calles de la ciudad ya están adornadas con la temática navideña, el emblemático árbol ya se encendió y el fin de semana más barato de año también ya se hizo, para traer a los guatemaltecos la ilusión de pensar en algo positivo, distraerse y así olvidar por unos instantes la cotidianidad insípida de estar entre posturas radicalizadas y los incontenibles hechos delictivos.

Si el ambiente navideño que genera ilusión y trae muchos anhelos no estuviera presente, viviríamos en un país donde la población está confundida por divisiones ideológicas, tiene miedo por la inseguridad y está propensa a padecer las temperaturas más bajas que se han registrado en toda nuestra historia.

Sin duda, la tranquilidad con la tendría que vivir la población ha sido perturbada, por eso es notorio ver en los autobuses del servicio público, vehículos particulares y la gente que camina rostros de frustración, inconformidad e incredulidad.

Con estos escenarios planeados cabe una pregunta importante ¿Cómo se realizarán todas las costumbres que tienen tan arraigados los guatemaltecos para estas fechas?

Los tiempos que estamos viviendo parecieran ser el resultado de planes implementados a propósito por mentes maquiavélicas para apartar y separar a la sociedad guatemalteca de su esencia y espíritu de vivir en paz y con armonía, que también se caracteriza por ser emprendedora, soñadora y con mucho empuje para superar cualquier adversidad.

Por una nación libre, justa y solidaria.

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