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Navidad: Su protagonista

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Me sugirió el tema un reciente artículo que señala que “aún estamos a tiempo…”, que aún podemos preparar la Navidad que está muy comercializada, sin contenido real.

Aunque es cierto que para muchos el mes de diciembre que se nos avecina es el mes más bonito del año: porque estamos en vísperas de Navidad, días en los que la familia y los amigos se reúnen. De alegría y de compartir lo mejor de uno con los demás. Y por este querer compartir, nace la costumbre de hacer regalos a quienes estimamos, algo que significa el aprecio que les tenemos y la alegría por el Nacimiento en Belén.

El tema que señalábamos al comienzo no es sólo nuestro. Hace un tiempo, en un país europeo se desató una polémica  porque decía alguno que iba contra la laicidad del Estado que en las escuelas se cantaban villancicos, se tenían signos cristianos con ocasión de Navidad. El Ministro de Educación animó a que se mantuvieran los símbolos de la Navidad, señalando que “el significado de la Navidad, para el creyente o el no creyente, es el valor universal del amor, dispuesto a dar todo sin pedir nada. Concluía –y convenció- apelando al sentido universal del amor manifestado en la Navidad: “No quiten el símbolo del amor de la vida de nuestros estudiantes, sino ayúdenles a través del Belén a comprender su importancia y vivirla en su más profundo significado”.

En nuestros países estas fechas son días para reunirse las familias y los amigos, con la alegría de algo que nos hace felices y por eso compartimos regalos.  Básicamente manifiesta la alegría por el nacimiento de Jesús en Belén.

Algunos ven en estos festejos algo creado por la sociedad de consumo y que puede cambiar el real significado de la Navidad. Aunque la gran mayoría en nuestra sociedad mantiene el sentido genuino de la tradición cristiana, siempre es bueno considerar este tema y estar atentos; para evitar que estos días no se convierta en fechas sólo “de consumo para gastarse el aguinaldo”.

Si uno se limita a la publicidad, estamos ante una fiesta consumista; y se corre el peligro de trivializar cosas muy serias. Una  fiesta  que fue iniciativa de los cristianos del siglo IV, para celebrar el nacimiento de Cristo aprovechando precisamente una fiesta romana dedicada al ‘sol invicto’. Y ya es una fiesta popular, con contenido que debemos mantener.

Y no caer navidad sin alma, aun con luces que adornan las calles y los escaparates, los árboles engalanados, los villancicos como música ambiental… Para una parte de la sociedad puede llegar a ser unas fiestas sin sentido.

Como ya se  ha señalado, estas fiestas pueden ser ocasión de transmitir valores, también aprovechando las costumbres de nuestra sociedad: los nacimientos (que nos trajo el Hermano Pedro); las posadas; el árbol de Navidad puesto junto al portal de Belén; así como los villancicos, las felicitaciones de Navidad con motivos cristianos, la corona de adviento

Y además, así lo pasamos mejor; contentos con contenido.

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