El Siglo

Medidas para las extorsiones, urgen para ayer

No es novedad que las extorsiones sean nuevamente un tema mediático; sin embargo, para muchas familias y negocios está práctica ilícita la viven de forma diaria, mensual o periódica. Las acciones penales han sido una constante en los últimos años. El Ministerio Público ha realizado grandes operativos, con capturas, que tienen por objeto que los actores de las extorsiones enfrenten a la justicia.

Como sabemos la extorsión es un delito. Comete este delito “quien, para procurar un lucro injusto, para defraudarlo o exigirle cantidad de dinero alguna con violencia o bajo amenaza directa o encubierta, o por tercera persona y mediante cualquier medio de comunicación, obligue a otro a entregar dinero o bienes; igualmente cuando con violencia lo obligare a firmar, suscribir, otorgar, destruir o entregar algún documento, a contraer una obligación o a condonarla o a renunciar a algún derecho”. Mismo que tiene penas de entre 6 y 12 años inconmutables.

La ley contra la delincuencia organizada también contempla otro caso especial para este tipo de prácticas, delito que se denomina “exacciones intimidatorias”, el cual se da en el supuesto que se solicite o exija la entrega de dinero u otro beneficio en la vía pública o en medios de transporte.

El impacto que tienen las extorsiones respecto de los guatemaltecos pasa por lo económico y lo social. A las personas trabajadoras y a los negocios formales e informales le está repercutiendo en que no pueden generar los ingresos suficientes para subsistir y pagar las obligaciones que legalmente adquieren. Por otro lado, se vive en una psicosis, en donde impera el miedo. Se atenta y arremete contra las libertades del ser humano.

Estas prácticas merman la economía de los pequeños y medianos empresarios, y desincentivan el emprendimiento. Con ello se reducen las plazas de trabajo y las posibilidades de los guatemaltecos en general. Me pregunto, ¿Cuántos salarios se pudieran pagar con los pagos de las extorsiones? Y este escenario que pinto es solo uno de los tantos que hay.

Ha trascendido que una de las grandes empresas de telecomunicaciones, en algunas de sus sucursales, ha empezado a aquejarse por las extorsiones. Lo que quiere decir que la delincuencia organizada no va a dudar en arremeter contra cualquier empresa o persona. Esto levanta más allá de una alerta roja, que ya hace tiempo existe.

Las extorsiones tienen su centro de operaciones en los centros de privación de libertad, los cuales supuestamente cuentan con tecnología que bloquea la señal de los teléfonos. Sin embargo, persisten las prácticas de las extorsiones en las cárceles y el ingreso de dispositivos móviles a los mismos. Si no se toman medidas en estos centros, de nada sirve que se realicen tantas capturas.

Es hora que se tomen medidas de acción para detener las extorsiones, pero también medidas de prevención. Por más utópico que pueda escucharse, únicamente combatiendo la raíz que permite que sigan estas prácticas se puede erradicar el problema. Aquí es donde podemos ver lo tanto que afecta la corrupción y la pobreza a Guatemala.

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