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El peso de los impuestos en Centroamérica

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Los impuestos son la principal fuente de ingresos del presupuesto nacional de los países centroamericanos. En 2016, el 93.1% del presupuesto de ingresos de Nicaragua provino de fuentes tributarias. Mediante ocho impuestos, el Gobierno central grava los ingresos de personas naturales y jurídicas, la producción, el consumo, las transacciones internas y el comercio exterior.

En los otros países de la región existen impuestos que gravan esas mismas actividades, pero también hay tributos especiales, como el Impuesto de Solidaridad que se aplica en Guatemala, el cual inició como un impuesto temporal en 2008, mientras se promulgaba una ley de modernización del impuesto sobre la renta de ese país, sin embargo, a la fecha sigue vigente. Según la Superintendencia de Administración Tributaria  (SAT), el impuesto de solidaridad puede ser acreditado al IR y viceversa, y tiene una tasa del 1%.

En Guatemala, el 94.14% del presupuesto de ingresos provino de los impuestos; en El Salvador, el 88%; en Honduras, el 66.7%; en Costa Rica, el 49.29%, y en Panamá, el 27.12%.

La Federación de Cámaras de Comercio del Istmo Centroamericano (Fecamco) presentó recientemente el estudio “Realidad Fiscal de Centroamérica”, en El Salvador, con el objetivo de visibilizar la situación de los sistemas tributarios y sus efectos en la actividad económica.

El impuesto sobre la renta (IR) es un impuesto directo, que grava los ingresos de las personas naturales y jurídicas. Su relevancia en el presupuesto de ingresos varía en cada uno de los países de la región.

En Costa Rica, el IR representó el 15.9% del presupuesto de ingresos de 2016, y en Panamá, el 11.7%. Mientras que en Nicaragua y El Salvador representó más de un tercio del presupuesto: 37.1% y 34.3%, respectivamente.- –

Asimismo, en los  presupuestos de ingresos de Honduras y Guatemala en 2016, el IR representó 23.1% y 19.9%, respectivamente, según estadísticas del Ministerio de Hacienda de cada país.

MAYOR PESO EN EL PIB

En términos del producto interno bruto (PIB), el IR representó en los países de la región entre el 3% y 6%. En Nicaragua y El Salvador es donde mayor peso tiene, ya que alcanza el 6.2% y en Guatemala el más bajo 3.2%.

Las tasas de IR para las personas jurídicas en la región son: 25% en el caso de Guatemala, Honduras y Panamá, y de 30% en El Salvador, Nicaragua y Costa Rica.

Según expertos en temas fiscales, como Juan Carlos Cortez, gerente senior de impuestos de la firma consultora Deloitte, la fijación de las tasas impositivas obedece a una combinación de factores como experiencia, aportes técnicos y consenso entre el Gobierno, la empresa privada y los consumidores.

“La base para lograr atinar al establecimiento de tipos impositivos es una combinación de destrezas y aporte técnico de distintos especialistas, economistas, sociólogos, responsables de políticas económicas, empresa privada, sector consumidor, y que la suma de todo ello produzca un consenso que impulse el desarrollo económico de una nación, y que podría para el caso de Nicaragua ser la clave de los buenos resultados obtenidos”, afirmó Cortez.

POR RENTAS DE TRABAJOS

Las retenciones de IR por rentas de trabajo se realizan según los estratos de ingresos. En Nicaragua, los salarios que alcanzan anualmente los C$100,000 (o US$3,267.52, al tipo de cambio promedio de noviembre) están exentos del tributo.  A los que están entre los C$100,001 y C$200,000, anualmente, la Dirección General de Ingresos (DGI) les retiene el 15%. La tasa máxima a pagar es de 30%, cuando los salarios superan los C$500,001 (US$16,337.64) en adelante.

 IVA ES EL MÁS ALTO

El Impuesto al Valor Agregado (IVA) es otro de los impuestos con mayor representatividad en los presupuestos. En algunos países, el IVA representó más que el IR, en 2016, como en Guatemala, con un 33.9% y en El Salvador, con un 38.2%. En cambio, en Panamá tiene la proporción más baja, de 7.4%.

Las tasas de IVA más altas de la región las tienen Nicaragua y Honduras, equivalentes al 15%, mientras que Panamá tiene la más pequeña, de 7%.

Cortez manifestó que las tasas del IVA en la región son resultado de la necesidad recaudatoria y la falta de modificación de tasas para evaluar varios escenarios posibles.

“Responden a la arista de una marcada urgencia recaudatoria, sumado a un tradicionalismo hermético y que no ha dado cabida a modular y ensayar qué pasaría si se redujeran como resultado de un conceso y análisis mesurado de sus efectos, y que posiblemente nos confirme que los porcentajes son los correctos, pero que sea el resultado de dicho análisis”, consideró el experto.

“Otro elemento importante es la revisión exhaustiva de listas de bienes y servicios exentos y gravados, haciéndonos la gran pregunta si estos realmente deberían ser exentos, exonerados o gravados”, agregó.

El IVA, en términos generales, es un impuesto indirecto que grava la venta de bienes, servicios e importaciones.

Más de la mitad  de la recaudación (59.7%) en Centroamérica  proviene de impuestos indirectos. Esta composición, según Cortez, provoca  una reducción en la capacidad de compra.

“La implicación de peso para la población en la creación de impuestos indirectos es el efecto económico de mermar el poder adquisitivo en su condición de consumidor final, sobre todo si los porcentajes resultan ser excesivamente altos, de aquí que el aumento del porcentaje del impuesto sobre ventas no necesariamente garantiza un incremento llano en la recaudación”, aseveró.

Las cargas tributarias totales en los países de Centroamérica fueron superiores al 10% del PIB en 2016, con excepción de Panamá que representó el 9.7%. Las más altas están en  El Salvador (17.8%,) Nicaragua (16.2%) y Honduras (15.8%).

Por otra parte, las cargas impositivas a las empresas, medidas como el porcentaje de las ganancias, en Centroamérica fueron de 45.8%, superior al promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), de 40.9%, según datos del estudio de Fecamco.

INFORMALIDAD

Los sistemas tributarios han cambiado junto a la realidad económica, social y tecnológica de los países, sin embargo, aún hay una parte de la economía que no contribuye con los ingresos tributarios, a la que se llama “sector informal”.

“El sector informal no contribuye lógicamente a los esfuerzos de lograr recaudación fresca, que alivie la presión recaudatoria y, por ende, la disminución de brechas de déficit fiscales; aquí lo que se sugiere es un escenario propicio para poner en práctica aspectos de equidad en el diseño de cada sistema tributario”, explicó Juan Carlos Cortez, de Deloitte.

Para Cortez, la inclusión del sector informal representaría un alivio para los déficits públicos de los países.

“Los sistemas tributarios han respondido a las realidades que se han presentado a lo largo de la última década, por razones socioeconómicas, de avance tecnológico e igualmente por motivos políticos. No obstante, las coherencias de estos deben, sin duda, enfocarse en ser suficientes, eficientes, equitativos, simples y flexibles”, insistió el experto de Deloitte.

Javier Steiner, presidente de Fecamco, enfatizó en la importancia de modificar los sistemas tributarios de la región, de manera que sean capaces de atraer al sector informal.

“Creemos que es bien importante por dos razones: primero, para pasar a la gente que está en la informalidad a la formalidad, para que colabore con los impuestos del país; en segundo lugar, en el fondo de eso hay un interés muy grande de que estos (negocios o personas en la informalidad) también puedan gozar de los servicios que ofrece el Gobierno, como salud y educación”, explicó.

Por su parte, Jorge Briz, presidente de la Cámara de Comercio de Guatemala, aseguró que los sistemas impositivos deben ser modificados de tal forma que resulten atractivos al sector informal.

“En Guatemala, la economía informal es 51.3%, lo que indica que tenemos que hacer cambios estructurales en los sistemas impositivos. Es decir, que sean simples, que los hagan accesibles con tarifas bajas y nos vuelvan competitivos a nivel mundial para atraer inversión y empleo”, expresó Briz.

Los presidentes de las cámaras de comercio  de Guatemala, El Salvador y Honduras enfatizaron en la necesidad de una administración eficiente de los impuestos.

Para Guy de Pierrefeu, presidente de Cámara de Comercio e Industria de Tegucigalpa, las relaciones del sector privado y público en su país, han posibilitado la creación de un nuevo Código Tributario, el cual debería producir mejoras en materia fiscal.

“Efectivamente, el tamaño de la carga fiscal y de la ineficiencia de la administración de esos recursos es un problema, ya que nos resta competitividad. En el caso particular de Honduras, hay pláticas permanentes con el Gobierno para poder simplificar los procesos. Hemos tenido algunos éxitos, como el nuevo Código Tributario que, consensuado entre la empresa privada y el Gobierno, debería dar algunos resultados”, precisó.

Steiner expresó que la solución  a la situación fiscal es: “Invertir mejor los impuestos, en sectores donde se establezcan oportunidades, empleo y crecimiento económico, porque solo eso logra que eventualmente esa economía le genere a los gobiernos más ingresos sin necesidad de subir tasas. Aquí (en El Salvador) pagamos más de 40 impuestos, hay muchos pequeños que generan poco valor agregado para el Gobierno, pero mucho trabajo a las empresas para reportarlos y pagarlos”, afirmó.

Con información de: El Nuevo Diario, Nicaragua//Imagen ilustrativa 

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