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La seguridad y la ausencia de justicia

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Según la pirámide de Maslow la seguridad en el ser humano ocupa el segundo nivel dentro de las necesidades de déficit. Según la teoría de las necesidades de Bronislaw Malinowski la seguridad es una de las siete necesidades básicas a satisfacer por el ser humano.

La seguridad se encuentra enmarcada dentro de las ciencias sociales dado que “implica el desarrollo de conductas sociales vinculadas con la protección de las personas, sus bienes, sus derechos”, desde esta perspectiva también se entiende una ciencia transversal a distintas disciplinas dado que comprende conocimientos tanto de derecho como de criminalística, criminología, investigación científica del delito (entre otras áreas de conocimiento) enfocado hacia la protección.

El enfoque que busca la seguridad es el de la gestión de riesgos (principalmente enfocado hacia la prevención), distinto a por ejemplo el derecho el cual es el orden normativo de la conducta humana en sociedad. Esta comparativa no es menor, dado que es frecuente la confusión donde profesionales del derecho (abogados, jueces, fiscales) toman atribuciones que son propias de las ciencias de la seguridad generando la diagramación de políticas públicas sin tener en cuenta cuestiones como el análisis de riesgo o el conocimiento empírico de los profesionales en seguridad. Esto, sin embargo, es algo considerado por distintas normativas donde en determinados países se exige un título habilitante para cumplir tareas de seguridad.

En Guatemala, el término seguridad ha estado en boga desde hace ya varios años, producto del crecimiento desmedido de las actividades relacionadas con la misma, como lo son las extorsiones, secuestros, asesinatos, y una serie de acontecimientos que representan ya en el imaginario ciudadano, una costumbre que se ha hecho hasta morbosa, pues en las actuales circunstancias, vivimos en un país en el cual LA VIDA NO VALE NADA.

Por si esto fuera poco, el accionar de las autoridades encargadas de la seguridad parece no actuar pues en muchos casos, son los mismos elementos de la Policía Nacional Civil, los involucrados en los procesos criminales, no con ello queremos decir que no existan buenos elementos dentro de la institución.

En la coyuntura política actual, parece ser que la seguridad es la menos importante para los politicastros y autoridades de la persecución del delito y la aplicación de la justicia, pues se pierden en los casos MEDIÁTICOS sin poner atención a las necesidades urgentes de la población en general.

Hemos llegado al colmo de hacer ver que Guatemala superó a Macondo, el pueblo imaginario de Gabriel García Márquez, pues la realidad es más cruel que la propia imaginación, cuando se refiere al crecimiento desmedido de la criminalidad, pero lo que es peor, la ausencia de una justicia pronta y cumplida, en beneficio de todos los guatemaltecos.

Por una nación libre, justa y solidaria.

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