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La paranoia del terrorismo

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No me refiero solamente a la paranoia estadounidense,  sino al efecto que la misma tiene sobre los países que constituyen la frontera al sur de los Estados Unidos.   Precisamente, esta condición genera un efecto de ´spill over´ que hoy sustentan los contemporáneos enfoques de ´securitización´ tanto en México, como en América Central.  En un solo plato, lo que aquí se implica de manera explícita es que la porosa ´frontera sur´ constituye una amenaza en términos de seguridad para EEUU.

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Después del 9/11,  el gobierno de los Estados Unidos aceptó la hipótesis que apuntaba a que los siguientes ataques terroristas a suceder en su territorio podrían fácilmente utilizar la porosa frontera mexicana cómo punto de cruce. Las agencias de inteligencia estadounidense y los tanques de pensamiento de corte militar  incluso se atrevieron (estúpidamente) a proponer el inevitable matrimonio entre los cárteles de la droga y las organizaciones islámicas terroristas.  Una prueba de esto es el documento titulado  ´Hezbollah and Al Shabaab in Mexico and the Terrorist Threat to the United States´ presentado en otoño del 2012 en el programa Global Security Studies de la Universidad Johns Hopkins. El documento en cuestión parte de una hipótesis que no deja de ser razonable: La porosa frontera mexicana (y la frontera al sur de México) es apetecible para cualquier organización clandestina que desea ingresar a Estados Unidos.   Pero – y aquí la clave-  cuando se trata de proveer la evidencia dura que sustenta la hipótesis,  no hay referencia a informes concretos o detenciones. La prueba la constituye las declaraciones de funcionarios públicos mexicanos.  La referencia para esta discusión se le acredita al ex embajador mexicano en Naciones Unidas (2001) Alejandro Aguilar Zinser quien reconoció públicamente que tanto etarras cómo miembros de células islámicas podrían usar México cómo refugio.

En el año 2015 las alarmas las encendió Rick Perry, ex gobernador de Texas , ex candidato a la presidencia de EEUU por el partido republicano y actual secretario del departamento de energía.   Cincuenta y cuatro ciudadanos con pasaportes de países musulmanes que habían sido detenidos en la zona fronteriza con México se declararon en huelga de hambre.  La noticia al hacerse pública disparó la paranoia y de nuevo, el culpado era México por no haber evitado esta migración.  Rick Perry no perdió tiempo en atacar a México, afirmando que en 2014 se realizaron 632 presentaciones de ciudadanos de Bangladesh ante las autoridades migratorias mexicanas siendo esto la prueba que Hamas y Hezbolá estarían trabajando en México, al igual que Irán, con una estrategia para entrar en los Estados Unidos.  Por respeto al público, esta última línea no tiene risas grabadas.

¿Casos concretos de personas provenientes de países árabes musulmanas con vinculación a grupos terroristas detenidos en México?  Dos sospechosos detenidos en 2015 por el FBI.  Pero,  intentaban cruzar hacia México ( no al revés) para desde allí, viajar a Siria y unirse a Daesh. En ese mismo año el FBI reportó que había detenido a 5 paquistaníes, 8 sirios y un afgano los cuales presuntamente habían ingresado por la frontera con México.  Lo anterior (el cruce vía México) jamás fue probado.   El 26 de mayo pasado 3 ciudadanos yemeníes fueron detenidos en México pero no eran terroristas sino prófugos de la justicia estadounidense.

La evidencia disponible muestra que, no hay tal ´matrimonio´ entre los cárteles y los grupos terroristas así como tampoco una clara utilización de la frontera mexicana  para el ingreso de yihadistas a EEUU.   Esta paranoia ya es historia vieja en la relación bilateral México- EEUU.   Centroamérica haría bien en no caer en esta trillada cantaleta.

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