El Siglo

Una reversión de la tutela que achica y desmerece

Siempre en nuestra  temática, la energía generada como electricidad es indispensable para el desarrollo económico. Guatemala no es excepción, habida cuenta no obstante, del costo de la electricidad, en comparación con otros países.

En principio, su sola disponibilidad es un atractivo a la inversión en nuevas industrias, como lo es también la mano de obra disponible, misma que puede ocupar hasta un 30% del costo total en procesos de  manufactura ligera (con mano de obra intensiva). Cita notable a este respecto: “Así, el verdadero rol del Derecho del Trabajo, en pos de mejorar las condiciones de los trabajadores, sería el de reducir los costes de acceso al mercado laboral para los nuevos empleadores…Paradójicamente, en la actualidad, se hace exactamente lo contrario.” (Eduardo Mayora Alvarado, “El Debate de los Salarios”, Siglo21, pág.15, 16/04/15). Los conceptos así vertidos nos conducen hacia varios factores determinantes de  las “realidades”  a tener en cuenta, en la conjugación de la nueva inversión y el mercado laboral:  Empleo y Trabajo, como variables dependientes de la oferta de potenciales trabajadores locales (hombres y mujeres) y la demanda de laborantes que parte de la nueva inversión (empleadores).

Salta luego lo de “competitividad” que implica la escogencia de los países más adecuados en la región para el inversionista, comparando también costes de mano de obra, pues el inversionista busca óptimos niveles de rentabilidad. Acá la concepción de “salarios diferenciados” o competitivos, “que hagan atractiva a la localidad que los propone para inversiones en su plaza”, creando trabajo y empleo formales. Sobresale así, lo local, la ubicación en donde se aspira a lograr que se asiente nueva inversión. Y entonces, viene la pregunta ¿Y dónde la actuación de las gentes propias de la localidad? respondemos que debiera partirse de iniciativas que arranquen desde lo local, del legítimo hacer de la población, opuesto a lo de siempre, venido de la cúspide de la pirámide social, autoridades o bien élites variopintas.

Vale ampliar, citando lo ya observado antes sobre estas situaciones  “… ha repugnado que la contienda electoral degenere en una especie de bazar de ofertas, merolicos incluidos, que pretenden decidir el destino de la gente sin que la misma participe en nada. ¿Es posible, acaso, que el guatemalteco no pueda resolver lo que quiere y lo que puede? Cada cuadrienio tantálico surge la promesa de hacer por ellos lo que a ellos se les ha impedido, bloqueado, entorpecido que hagan por sí mismos. Es que se les suplanta o ser les niega capacidad….Sublevadas por esa paladina negación de la creatividad de los individuos surgen…las ideas de valorización de la persona…que, en el fondo, proponen una reversión de la tutela que achica y desmerece. Un proyecto sustentado en el hombre, no en el poder.” (Alejandro Maldonado Aguirre, “Testigo de los Testigos”, pág.342, 2004)

Conciencia y sentimiento que hoy debieran hacer eco, con nuevas propuestas de salarios justos pero razonablemente competitivos.

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