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El caos, como forma de vida

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editorial

El día de ayer, nuevamente los supuestos campesinos organizados en CODECA, se dieron a la tarea de bloquear la libre locomoción de los guatemaltecos que habitamos este bello país. Llegaron al extremo que, por sus arrebatos y abusos en contra de la población, el niño Ludvin Bernal Tiuch Chacach de 4 años de edad, murió dentro de un autobús por no poder transitar hacia su destino en el kilómetro 53 de la ruta que conduce al atlántico.

Solamente en Guatemala, podemos ver que organizaciones que se dedican al robo de energía eléctrica, pretendan implantar derechos que no les corresponden, pues para exigirlos en primer lugar debemos cumplir nuestras obligaciones. Y ellos además de cometer crímenes de usurpación, abuso, robo bloqueos a la libre locomoción, faltando a la Constitución Política de la Republica, pretendan exigir sin antes dar.

El colmo es que este tipo de organizaciones que generan el caos y pretenden la desestabilización del gobierno, son apadrinadas y defendidas por la mal llamada institución del Procurador de los Derechos Humanos, el Ministerio Público y la CICIG. Pues como no lograron defenestrar al Presidente Constitucional de la República, pretenden con sus patadas de ahogado, implantar un estado fallido y generar el caos generalizado para lograr sus objetivos de llegar a la toma del poder político.

¿Hasta cuando los guatemaltecos aguantaremos este tipo de desplantes que atentan en contra de nuestra seguridad social, política y económica? ¿Por qué razón, la santa inquisición conformada por las tres instituciones referidas, no actúan de acuerdo con su mandato? ¿Qué pretenden el PDH, MP y CICIG? ¿A quién o a que intereses responden y representan, pues está claro que a los guatemaltecos no nos representan?

La otra duda que nos genera a los habitantes de Guatemala es, ¿por qué razón, se ha permitido a estas pseudo organizaciones campesinas, llegar a los colmos que llegan, generando vandalismo, abusos, caos y no se les procesa de acuerdo con los hechos delictivos que se les acusa y ha sido demostrado que han cometido?

Estos campesinos apadrinados por las mal llamadas organizaciones de la sociedad civil, y la Santa Inquisición, no entienden que sus derechos terminan cuando agreden a toda una población y frenan la maltrecha economía en beneficio de más de 16 millones de habitantes. Usted amigo lector ¿Se ha preguntado cuantas personas conforman estas pseudo organizaciones de la sociedad civil? ¿se ha puesto a pensar que si fueran tan fuertes como dicen, ya habrían alcanzado el poder político por la vía democrática?

Es tiempo de agarrar al toro por los cuernos y poner en su lugar a la delincuencia que se presenta como simples campesinos, que solamente traen caos y generan más inestabilidad para la nación en contra de sus habitantes, por la defensa de intereses mezquinos que los manipulan.

En Siglo 21, hacemos un llamado a las autoridades de gobierno, para que asuman de una vez por todas el papel que les corresponde para implantar el orden y, garantizar el derecho a la libre locomoción de todos los guatemaltecos, que pongan en su lugar a la delincuencia que roba el fluido eléctrico y no permita más atrocidades como las ejecutadas bajo la bandera de organizaciones campesinas.

Por una nación libre, justa y solidaria.

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