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La educación del futuro

Columnista

La escuela como institución y modelo de enseñanza en Guatemala casi no ha cambiado en los últimos cien años. No ha innovado en temas de ecología, ordenadores personales, videos, prácticas educativas o sobre el aprendizaje. Predominan  las clases magistrales, prácticas tradicionales de trabajo en el aula, uso de materiales viejos o lecturas repetitivas. Mientras que en sus casas muchos de los alumnos cuentan, o tienen acceso, a una gran cantidad de medios de comunicación y tecnología como la televisión, juegos, teléfono, computadora, cámara de fotos o el video como ejemplos. Esto les da acceso a cantidades enormes de información y de mundos nuevos posibles. De hecho se sabe que el papel histórico de la escuela es edificar y soportar las bases y la sociedad que se quiere mantener y fortalecer. Esto le da un carácter conservador. Pero no debe ser lo único, pues como se observa está siendo superada por los contextos tecnológicos y comunicativos, al imponer nuevas formas de conocer y aprender fuera de la institución educativa que se están convirtiendo en una limitación para la misma institución educativa y en un aviso que la puede llevar a perder la importancia que ha ganado.

Todos estos contenidos son desarrollados por Howard Gardner en “La educación de la mente y el conocimiento de las disciplinas”, (2012) en su nuevo libro publicado en español. Enumera 7 formas que van a reformar en el futuro la escuela como institución social. Estas son: 1. Descubrimientos científicos y tecnológicos, 2. Tendencias políticas, 3. Fuerzas económicas, 4. Tendencias sociales, culturales, y personales de la era moderna, 5. La cambiante cartografía del conocimiento, 6. Más allá del modernismo: la ironía del posmodernismo, y 7. El punto de vista multiculturalista.

La visión educativa por la que apuesta este autor es exponer lo que es verdadero, lo bello y lo bueno y que al igual que al estilo clásico,  el objetivo de la educación o paideia griega que significa ideal educativo es  hacer posible que esta excelencia sea alcanzada por el mayor número de personas. Pues “la educación se debe seguir encargando de la verdad (la falsedad), la belleza (la fealdad) y la bondad (la maldad), con plena conciencia de los aspectos problemáticos de estas categorías y de los acuerdos existentes entre las diversas culturas y subculturas”.

Dentro del contexto actual de la educación, aborda la encrucijada de la educación hacia el futuro. Los puntos centrales a determinar son: a) cuál es la mejor manera de transmitir los roles, los valores, las materias básicas y las disciplina deseadas; b) estar atentos a responder adecuadamente a los cambios científicos, tecnológicos, políticos, económicos, sociales, culturales y personales que se produzcan en el mundo. Y, c) detectar las señales precedentes del mundo académico y situar su propio trabajo dentro de los discursos del posmodernismo y del multiculturalismo “porque por mucho que estos discursos se contradigan entre sí, los educadores no pueden evitar verse salpicados por los partidarios más vociferadores de estas maneras tan provocativas de ver e interpretar el mundo”.  Este es un buen marco de referencia para Guatemala.

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