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Matrimonio, trabajo… familia

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Tema complejo, aunque claro. Me sugirió el tema de un documento reciente (aci, 4 0ct 17), que señala que las mujeres no lo tienen fácil para conjugar su deseo de ser madres con su empleo o con su promoción profesional, quedó patente en un caso reciente: una aerolíanea exigía que sus candidatas a puestos laborales se sometieran a pruebas de embarazo. Las autoridades juzgaron el requerimiento como sospechoso de discriminación y multó a la empresa, que alegó haberlo hecho por motivos más bien de protección a las potenciales trabajadoras.

La norma general, sin embargo, parece ser que la maternidad continúa asociándose falsamente con una menor predisposición hacia el trabajo y con un compromiso profesional “por debajo” del de los hombres, según explican los autores del estudio Maternidad y trayectoria profesional. Análisis de las barreras e impulsores para la maternidad, publicado por el IESE Business School,

Por otra parte es tema que recuerda cómo en ocasiones tanto el extremismo islámico en oriente como relativismo en occidente, presentan una visión fragmentada de la mujer, su dignidad, sus derechos y su papel en la sociedad. Y se. propone vías de reconciliación para ambas visiones. Por un lado la afirmación de la igualdad de la mujer, que debe gozar de los mismos derechos incluido el derecho y el deber de participar en la vida publica, política y profesional; un derecho que implica elevados niveles de formación para garantizar la participación a los otros niveles en la toma de d Como se señalaba recientemente el matrimonio como institución es tema que preocupa a muchos estudiosos de socioogía, que muestran claramente que hay que defenderlo porque se juega el porvenir de nuestra sociedad.

El matrimonio siempre ha sido mucho más que un “querer vivir juntos”. Tiene desde siempre inserto un sentido de tránsito de una condición social a otra; desde sus orígenes desde la misma creación del hombre y la mujer, tiene un algo sagrado. Es muy conocida la afirmación de Aristóteles (siglo V a. de C.) que sostenía que el concepto de matrimonio determina el tipo de sociedad, y que “los bárbaros no poseen una buena sociedad porque tienen familias imperfectas, donde la mujer es esclava del marido”.

El problema surge cuando algunos Estado se arrogaron la potestad de modificar una institución que él no ha creado; sólo accidentalmente pertenece a su esfera de poder; no su concepción originaria. Eso ha abierto las puertas a formas experimentales de “familia” que hoy conocemos, y ponen en peligro la verdadera concepción del matrimonio, a su disolución. Por ejemplo, hay lugares donde la unión matrimonial está menos protegida que un contrato. Y se hacía notar que en tres meses no se puede liquidar un comercio… pero sí un matrimonio. Y añadían que no es que sea su causa, pero puede favorecer la violencia domestica, entre otros problemas. Promover formas “nuevas” de matrimonio perjudica a la familia y… a la entera sociedad.

Y podríamos concluir con una defensa del matrimonio, base de  la familia, que se ha hecho clásica: Cuando el matrimonio se debilita, aumentan las desigualdades, y los niños sufren las consecuencias al crecer en hogares sin progenitores comprometidos con su familia.

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