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Alertas sanitarias frenan comercio de carnes entre Guatemala y Honduras

La comercialización de carne de pollo y de cerdo está detenida entre Guatemala y Honduras, primeros en América Latina en avanzar en la unificación de sus aduanas, para el libre tránsito de mercancías y de personas naturales.

Presuntos problemas sanitarios están en el centro de las diferencias entre los dos países alrededor de la compra y venta de esos alimentos, de acuerdo con informes de la Asociación de Porcicultores de Guatemala (Apogua) y del Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria de Honduras (Senasa).

Según estos, la parte guatemalteca fue la primera en emitir una alerta sanitaria que llevó a los hondureños a suspender las exportaciones de carne pollo a este país y continúan esperando una resolución favorable para reanudarlas.

Poco después el Senasa prohibió el ingreso de carne de cerdo chapina a Honduras, a raíz de una señal emitida por la Apogua sobre un posible brote de peste porcina clásica en territorio guatemalteco. Asimismo, la entidad catracha pidió a su contraparte realizar los análisis de laboratorio correspondientes y enviar la documentación capaz de desvirtuar la denuncia de los porcicultores.

Pese a los ruidos que suponen estas diferencias, especialistas minimizaron su incidencia y llamaron a evitar las alarmas, porque a su juicio son situaciones normales dentro del proceso comercial: que conlleva aspectos diplomáticos, políticos, económicos y de otra índole.

UNIFICACIÓN ADUANERA

El proceso de integración profunda hacia el libre tránsito de mercancías y de personas naturales entre Guatemala y Honduras, que dio vida a la unión aduanera entre ambos, llevó a la creación de un mercado que engloba a una población conjunta de más de 23 millones y medio de habitantes, equivalente al 58 por ciento de la población regional.

La formalización de la apertura de fronteras a la circulación de mercancías tuvo lugar el 26 de junio de 2017, con una ceremonia celebrada en el puesto limítrofe Entre Ríos-Corinto, 57 años después que los países de esta área acordaran hacerlo. De hecho, el acontecimiento fue interpretado por analistas como el paso más decidido en el ámbito del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA).

Fuentes históricas recuerdan que el 13 de diciembre de 1960 surgió el Mercado Común Centroamericano (MCCA), antecedente directo del SICA, mediante un acuerdo rubricado por Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. En ese convenio fundacional los países firmantes expresaron su determinación a impulsar la unificación de sus aduanas, lo cual nunca ocurrió.

“La unión aduanera es el paso obligado en Centroamérica. Tal vez hay muchos países que tienen recelos o todavía no están claros cómo llevarla a cabo, pero haberla emprendido Guatemala y Honduras da la pauta de que si se puede”, declaró el exviceministro de Economía, Enrique Lacs, en diálogo con la autora.

A juicio del economista, este proceso no estuvo libre de tropiezos y aún no está concluido, mas ya tiene base legal, operativa, informativa y otra serie de cosas trabajadas. Precisó, además, que la unión oficializada en el mes de junio sumó “dos libertades a la que ya tenemos todos los centroamericanos en cuanto al comercio entre nuestros países”.

“Digamos que tendremos una zona de tres libertades, que por etapas llegará a tener la plena liberación de todos los procesos”, enfatizó Lacs, para quien de lo que se trata ahora es de supervisar el modo en el cual van transcurriendo cada una de las acciones asociadas a esta estrategia.

Informes de la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (Cepal) refieren que la unificación de las aduanas reportará un 0.4 por ciento de crecimiento del Producto Interno Bruto de Guatemala y de cinco por ciento del comercio bilateral.

Foto: Prensa Latina

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