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El eterno tango del narco

NUEVO

El reporte de la DEA, como en años previos, hace mención de las organizaciones criminales de otros países pero resulta que de todas ellas, es México el país en donde residente las principales organizaciones criminales que afectan el territorio estadounidense.  Siempre se plantea la contra pregunta con respecto a si existen organizaciones criminales ´vernáculas´ pero, la verdad es que,  no las hay.  En razón que el mercado más importante para el consumo de drogas es, Estados Unidos  los grupos movedores de droga dentro de Estados Unidos son extensiones de las estructuras criminales (mexicanas, colombianas, rusas, italianas, albaneseas) y, distribuidores estadounidenses que producen ellos mismos la mercancía.  Serían los verdaderos ´carteles gringos´ pero en razón que no operan con violencia pasan desapercibidos tanto para las autoridades cómo para el público.

Volviendo al reporte de la DEA, se afirma no sólo que los cárteles mexicanos son los principales sino que crecerán en forma descontrolada en el futuro próximo. Lo cual simplemente plantea la tesis con respecto a que los cárteles mexicanos, y su influencia es un problema inmanejable para los Estados Unidos. En efecto, en algo tiene razón este reporte. Los cárteles mexicanos crecen, fundamentalmente, porque la infraestructura necesaria para legitimar sus ganancias la encuentran con total facilidad en México.  Los activos de procedencia ilícita regresan con facilidad a México, donde encuentran plataformas económicas, financieras, infraestructura público y privada en la cual pueden regenerarse.   Así las cosas, los cárteles no son solo estructuras delincuenciales sino gigantescas transnacionales creciendo al amparo del gobierno mexicano de turno.

Los cárteles mexicanos están incrementando la producción y tráfico de heroína y mentanfetamina. Cualquier observador honesto estaría tentado a pensar que el gobierno mexicano ha detectando estos incrementos pero no emprende ningún esfuerzo concreto para combatirlo.  La verdad de las cosas, es muy posible que el ´nuevo PRI´ ( el PRI del retorno luego de 12 años de Panismo) ha retomado la vieja política de permitir el mayor paso de droga hacia Estados Unidos a cambio de que los muertos no se queden en casa.   Pero, la ecuación no es correcta dado los brutales niveles de violencia que se registran el sexenio y eso se debe a la fragmentación irracional que vive el mundo del narco.  Lo que hace entonces, prácticamente imposible que el gobierno federal tenga algún margen de maniobra. El pacto corporativo que el gobierno tiene está dirigido hacia grandes organizaciones, concretamente el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) lo cual se explica cuando se percibe el crecimiento en el control de las rutas por parte de esta organización.  Pero, a nivel de las gubernaturas estatales y presidencias municipales hay pactos propios con organizaciones distintas.  Dada la imposibilidad de controlar a todas las organizaciones, el gobierno federal aplica la estrategia darwinista: Los grandes se comen a los chicos y perdura el Cártel que afianza el nuevo pacto del sexenio.

No hay que olvidar que, si a México la relación con el narco le sirve para crear fortunas y hacer rentable el ejercicio de la política, para EEUU la agenda narco (tal y como va) le asegura un nivel de influencia regional sobre México en materia de diseño de políticas públicas y control de decisiones políticas.  Lo que siempre ha  considerado como necesario para ´tutelar´ a su vecino en la frontera sur pues a México se le percibe como inestable y volátil.

En esencia,  la relación bilateral entre EEUU y México es un tango de corrupción y tráfico de influencias que deja una enorme cantidad de dinero en ambos lados de la frontera.

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