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Empresarios y emprendedores

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COLUMNISTA

Guatemala es un país de emprendedores, a pesar de encontrarnos en la posición 108 del Instituto de Desarrollo Global de Emprendimiento -GEDI-, no podemos negar que este es un país con un alto nivel de emprendimiento, motor de la economía nacional. Tristemente algunos empresarios tradicionales han perdido el espíritu emprendedor y lo han intercambiado por un absurdo cargo de conciencia, ¡cómo si ser empresario fuera algo malo! Por supuesto que a quienes me refiero, son individuos que se han encontrado en esa posición por un azar del destino y ahora se avergüenzan de sus raíces emprendedoras. Ya que fueron sus abuelos o sus padres, quienes, a base de esfuerzo y trabajo, los que los han dejado en esa posición «comprometedora».

Algunos de ellos desean mantener el «statu quo» y son responsables del mercantilismo imperante en este país. Estos, en vez de sentirse avergonzados por el trabajo de sus predecesores, deberían hacer las cosas bien y renunciar al proteccionismo. Sin embargo, optan por gastar fortunas en fundaciones e instituciones que proponen muchas cosas y no hacen absolutamente nada.

Es gracias a ellos que las palabras, empresa y empresario, se están demonizando. Si nos vamos a la definición que nos da la Real Academia Española, «empresario» es el titular, propietario o directivo de una industria, negocio o empresa. Mientras que, «emprendedor» es aquel que emprende con resolución acciones o empresas innovadoras. En pocas palabras, un empresario es el propietario de un negocio ya establecido en un mercado ya existente, mientras que el emprendedor es aquel que se lanza en la empresa de crear un negocio innovador. Y, si lo vemos de esa forma, Guatemala está llena de pequeños emprendedores. Solo hace falta ver la cantidad de pequeños emprendimientos que hay en nuestro país. Sin embargo, muchos fracasan durante los primeros 48 meses y los emprendedores no llegan a convertirse en empresarios. Por lo tanto, llegar a ser un empresario debería ser un triunfo, un mérito ya que quienes vencen los retos del emprendimiento, son quienes se llegan a convertirse en empresarios.

De los principales retos que atraviesan los emprendedores en nuestro país, está el capital humano, la innovación de procesos y capital de riesgo. Adicional a esto se suma lo oneroso que es la legalización de pequeñas empresas o negocios, según el —GEM—, Monitor de Emprendimiento Global, legalizar un negocio tiene un costo promedio de Q 6,127, lo que equivale al 82% del capital inicial de un negocio promedio en Guatemala. Por lo que el 72.3 % de ellos operan en a la informalidad y eso los descalifica automáticamente para optar a algún tipo de financiamiento. Aun así, quienes operan de forma legal, también tienen problemas para obtener financiamiento, ese capital que tanto necesitan.  Con relación al capital humano, volvemos al tema de la educación. El bajo nivel educativo del emprendedor puede significar el fracaso de su emprendimiento, ya que se necesitan como mínimo conocimientos básicos de contabilidad y finanzas para administrar el dinero del negocio de forma adecuada. Como si esto fuera poco, las MIPYMES se ven afectadas por la inestabilidad política, el clima de delincuencia e inseguridad y las prácticas informales del sector. Lo que, a mi criterio, convierte a los emprendedores guatemaltecos en verdaderos héroes.

Aun así, en Guatemala existen más de 2.4 millones de emprendedores, ojalá llegue el día en que se den las condiciones necesarias para que la gran mayoría de ellos se convierta en empresarios.

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