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El diferendo territorial con Belice

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editorial

El origen del establecimiento de Belice se remonta a los años 1783 y 1786, fechas en las cuales la corona española convino por medio de tratados celebrados con la Gran Bretaña, que reconocían a los súbditos de la corona británica la facultad de cortar, cargar y transportar el palo de tinte y otras maderas como la caoba y aprovecharse de cualquier otro fruto o producción de la tierra, en el área comprendida entre los ríos Hondo y Sibún.

Luego de la independencia de Guatemala en 1821, se formó la Federación de las Provincias Unidas del Centro de América, la cual por la débil cohesión entre los países tuvo una vida efímera. Este suceso histórico motivó a que mientras Guatemala se esforzaba por el mantenimiento de dicha federación, el asentamiento británico se extendía al territorio guatemalteco al sur del río Sibún, hasta llegar al río Sarstún.

Paradójicamente, la posición geográfica privilegiada, en el corazón de América y del mundo del territorio de Centro América, fue una de las causas que unida a las ambiciones políticas y la falta de visión de los dirigentes de la época, impidieron la consolidación de la federación centroamericana, una tragedia que habremos de pagar a lo largo de la historia pasada y la venidera, y el sueño de una Centroamérica unida se esfumó en la memoria de nuestros antepasados y es poco conocido por los ciudadanos actuales.

La Constitución de Guatemala de 1945 declaró que Belice era parte del territorio guatemalteco y de interés general las gestiones que se hicieran para su reincorporación. Esto provocó la inmediata protesta británica, en el sentido de que Belice era territorio británico y que sus fronteras habían sido delimitadas por el Tratado de 1859.

En apoyo de lo consignado en la Constitución, el 9 de abril de 1946, por iniciativa de Poder Ejecutivo, el Congreso de la República emitió el Decreto número 224, en el que se reafirmó la caducidad de la Convención de 1859 por incumplimiento de la Gran Bretaña y que como consecuencia procedía la restitutio in integrum del territorio de Belice a Guatemala. El Decreto anterior constituye un acto de Estado de trascendental importancia y sienta las bases para que la Constitución Política de República de 1985 establezca un procedimiento interno para darle solución definitiva al Diferendo Territorial con Belice.

Previo a la independencia de Belice en el año de 1981, se suscriben en Londres Las Bases de Entendimiento del 11 de marzo de 1981, en las cuales se pactó la solución negociada al Diferendo Territorial, con la cual el Gobierno de Guatemala aceptaría la independencia de Belice.

Los juristas guatemaltecos Alberto Herrarte González y Gabriel Orellana Rojas plantearon una acción de inconstitucionalidad en contra de la Convención entre la República de Guatemala y su Majestad Británica relativa a los límites de Honduras Británica del 30 de abril de 1899. Esa acción constituye un valioso aporte al acervo jurídico de Guatemala sobre el tema porque la Corte de Constitucionalidad invoca en la parte resolutiva de su sentencia que la acción planteada se refiere a una Convención “cuya caducidad y nulidad in toto devino por legítima denuncia de la parte inocente de su violación sustancial y como consecuencia carece de vigencia y positividad para el Estado guatemalteco…”. En otras palabras, para el máximo tribunal constitucional de Guatemala no es posible pronunciarse sobre la conformidad con la Constitución de Guatemala de una Convención que ya no forma parte de nuestro sistema jurídico.

La Constitución Política de la República vigente, establece en el artículo 19 transitorio que: “El Ejecutivo queda facultado para realizar las gestiones que tiendan a resolver la situación de los derechos de Guatemala respecto a Belice, de conformidad con los intereses nacionales.

Todo acuerdo definitivo deberá ser sometido por el Congreso de la República al procedimiento de consulta popular previsto en el artículo 173 de la Constitución. El Gobierno de Guatemala promoverá relaciones sociales, económicas y culturales con la población de Belice”.

A lo largo de la historia, es patente que Guatemala ha hecho innumerables intentos por resolver el Diferendo Territorial, encontrando siempre la oposición primero de Gran Bretaña y luego de Belice, por la evidente conveniencia de mantener el status quo de ocupación ilegítima del territorio de Belice, que por supuesto ha significado una ventaja para los intereses de dichos Estados en contra de los de Guatemala.

Dada la situación, geoeconómica y geopolítica en donde se encuentra ubicada nuestra nación, para los intereses de las grandes potencias mundiales, es obvio que representamos algo muy importante por lo que mientras los países que conformamos el istmo centroamericano, no logremos una integración como región y seamos vistos a los ojos del mundo como una sola unidad territorial con su unión aduanera y representación única tanto política como comercial, no lograremos un verdadero desarrollo para el bienestar de todos los habitantes de la región.

Por una nación libre, soberana e independiente.

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