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Los migrantes

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editorial

Al volver a la patria, los migrantes deportados se enfrentan a las condiciones que los hicieron viajar en la búsqueda del sueño americano y peor aún con grandes deudas adquiridas para cubrir el viaje y el pago a los coyotes que los condujeron hacia el norte.

Según el perfil de los migrantes, la mayoría volverán a hacer el viaje hacia los Estados Unidos de Norteamérica, pues no encuentran una actividad económica en nuestro país que les permita solventar su situación de manutención para ellos y sus familias mucho menos para poder llevar una vida digna con las condiciones mínimas necesarias de alimentación, vivienda y educación, sin contar la salud.

No obstante conocer el riesgo y los peligros que les acechan en la odisea hacia el norte, el migrante está dispuesto a jugarse la vida en su paso por el vecino país México, pues es allí en donde enfrentan los peores desafíos durante su trayectoria ya sea viajando en el tren denominado La Bestia o, por las calles en las cuales enfrentan asaltos, violaciones sexuales, en el caso de las mujeres, y en muchas ocasiones, son utilizados para el traslado de drogas.

Mientras en el país del realismo mágico, no existan las condiciones necesarias para la generación de empleo digno y las oportunidades para los habitantes de nuestras áreas rurales, las migraciones seguirán creciendo y sus riesgos por igual, pues hoy día, en vez  que nuestro Gobierno se preocupe por la atracción de capitales, esto no es posible porque no hay certeza jurídica para las empresas y los posibles inversionistas nuevamente son alejados por la reciente reducción de riesgo país, ante la incertidumbre provocada por la denominada cruzada contra la corrupción.

Curiosamente después de haber vivido una guerra interna que duró 36 años, las causas que dieron origen a la misma siguen vigentes y creciendo, dada la cantidad de habitantes que convivimos en esta bella nación, sin que a nadie le importe la búsqueda de soluciones a la problemática social, política y económica que nos envuelve.

Es tiempo que los guatemaltecos pongamos manos a la obra en la búsqueda de alternativas viables para lograr el desarrollo, y alcanzar el bien común. En vez de atacarnos y tratar de imponer la verdad de cada grupo de presión, debemos buscar alternativas que nos permitan lograr la estabilidad política y soluciones tendentes a generar empleos y atraer capitales.

Los politicastros deben poner sus barbas en remojo y dedicarse a trabajar por representar verdaderamente los intereses de los electores que los llevaron a los puestos que tienen en el Congresos como diputados, pues de lo contrario cada vez se irá incrementando más la crisis que puede llevarnos a una nueva revuelta y la generación de la guerra interna que pareciera ser es el objetivo de algunos sectores.

Por un nación libre, justa y solidaria.

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