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La misión del abogado

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Martha Huatay Ruiz, heredó de Abimael Guzmán el liderazgo de Sendero Luminoso y recién cumplió su pena de 25 años de prisión por el delito de terrorismo. También resultó que está habilitada en el Colegio de Abogados de Lima (CAL) para ejercer la profesión.

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Alberto de Belaunde, Presidente de la Comisión de Justicia y Derechos Humanos del Congreso de la República (Huatay y la misión del abogado. El Comercio.pe 18.10.2017), al tratar el asunto, destaca la relación entre los valores de la Abogacía y el Estado de Derecho.

El punto central es determinar –dice— “cuál es la misión del abogado”; porque: “Hay quienes manejan una visión privatista de la profesión y sostienen que el abogado se debe solo a su cliente. […] Pero esa visión privatista resulta incompleta y desfasada de la ética profesional actual. Además de deberse a su cliente, el abogado se debe a la justicia; y por ello, tiene una obligación de respeto al Estado Constitucional de derecho, que va más allá de un patrocinio específico. (Énfasis agregado).

Los deberes y valores del abogado comprometen, de manera integral, a todas sus acciones en la esfera pública, y el no respetarlos afecta la imagen del abogado en la sociedad, lo cual perjudica a la profesión en su conjunto. En 1974, el New York State Bar […] sancionó con la expulsión al expresidente Richard Nixon por […] el caso Watergate y en el 2001 el expresidente Bill Clinton fue sancionado por el Arkansas Bar Association con una suspensión de cinco años para ejercer […] por mentir en el caso Lewinsky. Ambos eran abogados pero ninguno ejercía la profesión al momento de ser sancionados. Los gremios entendieron que, como profesionales del Derecho, no solo eran conscientes de los deberes que imponía la ley y las autoridades, sino que tenían una responsabilidad mayor por su incumplimiento; precisamente porque esta profesión supone el compromiso de defender la legalidad y la justicia, como principios medulares de la vida en sociedad. […] el CAL es […] una institución de derecho público […] por la finalidad esencial que cumple para el control del ejercicio de la profesión. La sociedad espera que el gremio sea el que sancione a aquellos abogados que no se rijan por los estándares éticos esperados. Cumplir con esta obligación de control resulta central, pues la confianza de la sociedad en la profesión se materializa en la confianza que un cliente deposita en su abogado; aspecto fundamental para asegurar un adecuado patrocinio que permita el acceso a la justicia y la tutela de derechos.”

TEXTO PARA COLUMNISTA

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