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Educación, investigación y ambiente

Columnista

La preocupación de relacionar teorías de educación con la investigación y el medio ambiente es necesario en el contexto nacional porque hace posible obtener  explicaciones que permiten profundizar y dar respuestas al fenómeno del cambio climático y enriquecer conceptos generadores para abordar  los problemas con el fin de obtener y construir respuestas de amplia cobertura que hagan posible superar las consecuencias de este fenómeno ambiental. Lograr este objetivo requiere relacionar  teorías o conceptos del cambio climático con las formas del aprendizaje. El estudio del fenómeno climático en la educación formal y de los resultados de investigaciones  empíricas  de casos reales que han sido capaces de enfrentar sus causas y efectos concretarían esta relación. Fortalecería además la educación democrática en  la toma de conciencia y en la acción para combatir el efecto ambiental de eventos como el recién pasado que ha profundizado el daño ambiental en Guatemala.

Las dimensiones, profundidad y periodicidad con que están ocurriendo los eventos ambientales requieren de respuestas más integrales que incluyan su progresiva complejidad. Muchas respuestas se pueden obtener  desde estas tres dimensiones. Desde la educación estudiar sistemáticamente la crisis ambiental para desarrollar capacidad analítica sobre su significado, dimensiones, causas, efectos y soluciones; elaborar proyectos para la concientización y acción sobre el cambio climático para proteger a la población de sus consecuencias encaminada a mantener o mejorar la calidad de vida y combatir el aumento de la pobreza, así como garantizar la subsistencia de los recursos naturales que aseguren la vida de las personas y de los animales. Esto requiere del planteamiento en el currículo escolar de planes de estudio sobre esta temática.

A la investigación le corresponde elaborar, seleccionar y proponer bibliografía actualizada para el estudio y discusión en las escuelas y colegios que los involucren en programas de acción que frenen la gravedad del deterioro ambiental apoyando directamente a la educación entendida como el fortalecimiento de planteamientos estratégicos que aseguren el logro de soluciones permanentes de la crisis ambiental. A ambas, tanto a la educación como a la investigación, pero sobre todo a esta última le corresponde estudiar el impacto ambiental en las actividades agrícolas, la escasez de agua y de lluvia, la alteración del patrón de lluvias y su impacto en el ciclo agrícola nacional como es la disminución de las cantidades de productos y su impacto negativo en la subsistencia de la pequeña producción y las empresas agrícolas. Son dos vías de acción. Una es la concientización con argumentos útiles de esta crisis y otra es la vía de construcción de proyectos  que fortalezcan la producción nacional, formas para detener la pérdida de cosechas, inundaciones, sequías, muerte de peces, entre otros.

Y sobre la crisis ambiental y  el cambio climático,  a nivel universitario se espera el planteamiento sistemático de proyectos de estudio que definan cada vez mejor el significado de conceptos como crisis ambiental, cambio climático, sostenibilidad y agricultura campesina. Con sus respuestas apoyar a los sectores más afectados estableciendo alianzas con grupos y sectores sociales que pongan en práctica sus resultados.

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