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A whole new ball game

NUEVO

Cancelar visados es un prerrogativa que todo Estado puede realizar cuando lo considera necesario.   En lo que respecta a los Estados Unidos,  esta práctica (de la cual se habla hoy mucho en Guatemala) tiene larga data de utilización en otros contextos.   Por ejemplo,  en México,  desde finales de la década de los noventa del pasado siglo XX ha sido muy común la revocación de visados a funcionarios (dígase gobernadores,  senadores o parlamentarios).  Para Guatemala no ha sido nada nuevo que varios funcionarios al concluir su término de función pública vean igualmente revocado el visado para ingresar a Estados Unidos.   Esto es una práctica muy normal de los Estados Unidos de Norteamérica.

Lo que cambia radicalmente ahora,  lo que muestra otras reglas del juego, ( ´a whole new ball game´)  es el hecho que la cancelación de vísados se llevará a cabo incluso mientras los afectados se encuentren desempeñando la función pública. No habrá más, la cortesía mínima de esperar a que concluya su período de funciones.  Cualquiera puede preguntarse: ¿Y qué importancia tiene esto?  Bueno, que desde la perspectiva de la política exterior estadounidense,  el actual gobierno de Guatemala comenzará a recibir un trato que asemeja la forma cómo el régimen venezolano es tratado por los Estados Unidos. En suma,  una percepción de ´régimen hostil´.

La hostilidad de la cual hablamos es la reticencia, la negativa y la aparente terquedad que ha mostrado la actual administración para llevar sin mayor complicación la ejecución de las obligaciones contraídas tanto con Estados Unidos cómo con la comunidad internacional.  Lo anterior es fundamental entenderlo,  no se está hablando de un sometimiento a la agenda estadounidense sino de la madurez política para reconocer que un gobierno cumple con los compromisos que adquiere ante el mundo.  Allí es donde se percibe la madurez de quienes ostentan la función pública. De manera que tensar que la relación entre el Ejecutivo y el comisionado Velázquez no ayuda la verdad, en nada.  De hecho,  que el Presidente Morales no se presentara al último informe de labores de la Comisión Internacional contra la Corrupción envía un mensaje contradictorio que, en el mejor de los casos demuestra que la relación entre ambos ( presidente y comisionado) está totalmente desgastada.   Pero,  en atención de que, quien ocupa la ´silla del Ejecutivo´  es al mismo tiempo el gobierno en movimiento,   lo prudente hubiese sido asistir a dicho evento cumpliendo un compromiso de Estado aunque en lo personal no fuera una actividad grata.  Pero es que, de eso se trata la función pública: De poner los intereses individuales por debajo de los intereses de Estado.

Habrá quien considere que la revocación de visados no es mayor problema.   El punto es que  cuando la revocación de visados se realiza con funcionarios que siguen activos (bajo la imputación de promover o tolerar corrupción) se van construyendo hacia lo externo la percepción del Estado Mafioso.  De manera que si pocos consideran realizar negocios o invertir en Venezuela porque al final del día hay un riesgo grave en coludirme con un régimen corrupto, lo mismo podría empezar a percibirse con relación a Guatemala. Esto no es precisamente lo que un país con tantas carencias de carácter económico requiere.

La madurez política implica reconocer que hay batallas que no valen la pena pelearse, porque de entrada la guerra está perdida.  La dependencia que Guatemala tiene frente a los EEEUU (en temas de cooperación técnica como humanitaria) es dinosaúrica y el país no tiene la capacidad para ser autosostenible.   Al menos por ahora

El juego tiene ya otras reglas. Es importante entenderlas y comprender las implicaciones de no respetarlas.

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